La lectura es una habilidad del pensamiento, un modo de acceso al saber, un medio de comunicación, una forma de distracción y entretenimiento. Con ella aumentamos nuestro capital cultural, nos ponemos en contacto con realidades insospechadas y hallamos respuestas a muchos de nuestros interrogantes. La lectura empieza en la infancia y, si ha echado raíces fuertes en nuestra crianza, nos alimenta el espíritu toda la vida.

Además de su uso para decodificar signos, la lectura nos permite interactuar con los códigos de una comunidad. De allí que las iniciativas de alfabetización no solo apunten a aprender unas claves de desciframiento, sino que son una verdadera manera de participar e incluirse en una sociedad. Quien sabe leer comprende un orden simbólico y puede ser tanto usuario como productor de significados.

Desde luego, leer no es una actividad uniforme o unidireccional. La lectura es una práctica social cambiante en la que intervienen intereses, técnicas, actores y contextos específicos. Este hecho es fundamental para dimensionar el alcance de las políticas estatales de lectura, la elección de mediadores educativos competentes y el impacto de usar uno u otro método de enseñanza. Hay un abanico de opciones al momento de iniciar a los más pequeños en la lectura, de ahí que resulta conveniente distinguir las ventajas o desventajas de cada modelo, de cada enfoque didáctico. Pero lo que no podemos olvidar o desconocer son los alcances y la riqueza formativa de la lectura, como la compleja relación entre el ojo, la mente y la realidad histórica, cuando hablamos de aprender a leer.

Este libro pretende ofrecer, precisamente, un repertorio de vías y sentidos de la lectura; en él se presentan ejemplos de prácticas lectoras y reflexiones sobre determinados problemas al momento de llevarla al aula, en diferentes niveles educativos. También se explora en variados modos de leer y en alternativas de abordaje para diversas herramientas culturales, ya sean escritas o icónicas, fijas o en movimiento. Se insiste en varios ensayos sobre el fomento y enseñanza de la lectura crítica, por ser esta una de las mayores necesidades de nuestra época debido a la avalancha indiscriminada de información circulante, al intencionado uso de la mentira en los medios masivos de información y el culto al emotivismo fanático sin análisis o toma de distancia comprensiva.

A lo largo de estas páginas podrán hallarse saberes y destrezas vinculadas con la lectura, aplicadas al teatro, el cine, la poesía, el cuento, la pintura, el libro álbum o la ciudad. El objetivo final es ofrecerles a los educadores, en particular, así como a otras personas interesadas en el tema, unos caminos de entrada al campo de la lectura tanto en el orden conceptual como aplicado. No he pretendido elaborar un texto con una única metodología, sino mostrar un mapa de rutas que, según la necesidad o la motivación, sirvan de recurso para jalonar la reflexión o de guía al adentrarse en el ejercicio concreto de leer un texto.

Una aspiración adicional de esta obra es incitar o animar a la lectura. Que los padres de familia no claudiquen en ese empeño de dar de leer a sus hijos; que los profesionales más alejados de las humanidades incluyan en su agenda el hábito de leer literatura, historia, poesía; que cada ciudadano encuentre en la lectura otra manera de disfrutar el tiempo libre, diferente a las insustanciales formas de entretenimiento de moda. Si se acepta esta invitación a leer, seguramente seremos menos ignorantes, ampliaremos nuestra mirada ideológica, volveremos productiva nuestra soledad y daremos alimento nutritivo a nuestra conciencia.

Confío en que el gusto por la lectura que me ha acompañado durante tantos años haya logrado impregnarlo en los diversos apartados de este libro. Porque, como es bien sabido, si hay algo maravilloso en la lectura, es su poder de contagio. En esa comunicación íntima y silenciosa está su magia y, a la vez, su fuerza para transformarnos o para abrirle a las nuevas generaciones ventanas de conocimiento y ensoñación.