Legado
El Pájaro
Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.
Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron…
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos.
(El Pájaro, Octavio Paz)
«El hombre, dicen los modernos,es temporalidad. Mas esa temporalidad quiere aquietarse, saciarse, contemplarse a sí misma..»
«Si el hombre es trascendencia, ir más allá de sí, el poema es el signo más puro de ese contínuo trascenderse, de ese permanente imaginarse. El hombre es imagen porque se trasciende.»
(Fragmentos de El Arco y la Lira, Octavio Paz.)
Lamentamos compartir el fallecimiento del Maestro Fernando Vásquez Rodriguez
este 30 de junio de 2026.
Le invitamos a dejar su mensaje a continuación,
con él, un homenaje a nuestro Maestros de maestros.

Daniel Lozano Florez dijo:
Con profundo dolor recibí la noticia del fallecimiento de mi amigo Fernando Vásquez Rodríguez. Sin duda, una pérdida irreparable para la educación colombiana y para quienes tuvimos el privilegio de compartir con él la amistad, y algunos espacios de aprendizaje y de crecimiento intelectual.
Fernando fue un comprometido formador de maestros, un cultivador del pensamiento crítico y un incansable defensor de la lectura y la escritura como recursos fundamentales para la comprensión del mundo y la transformación de la realidad. Su rigor académico, su disciplina intelectual y su pasión por el lenguaje dejaron una huella imborrable en varias generaciones de educadores que encontraron en sus enseñanzas una invitación permanente a pensar con profundidad, escribir con claridad y leer con sensibilidad y criterio.
Lamento la partida de un amigo generoso y cercano. Agradezco sus aportes a la cualificación de mi escritura, sus orientaciones siempre oportunas, el reconocimiento y estímulo permanente, sus observaciones agudas y su confianza en la publicación de textos que emprendí. Su acompañamiento fue decisivo en la consolidación de una manera más responsable y exigente de asumir el oficio de escribir.
Pero más allá de sus méritos académicos, siempre recordaré al ser humano excepcional que fue. Fernando cultivó la amistad con esmero, dedicación y afecto sincero; supo construir vínculos duraderos basados en la generosidad, la escucha atenta y el respeto por los demás. Así, quienes fuimos sus amigos conocimos su permanente interés por nuestro bienestar, su preocupación constante por nuestra salud y su disposición incondicional para acompañarnos en los momentos difíciles. Esa calidad humana, tan profunda como discreta, es una de las herencias más valiosas que nos deja.
Con su partida, Colombia y la educación pierden uno de sus más importantes maestros: quienes fueron sus estudiantes han perdido un guía ejemplar y sus amigos hemos perdido un compañero entrañable. Sin embargo, su legado permanecerá vivo en cada maestro que inspiró, en cada lector que descubrió el poder de los libros gracias a su trabajo y en cada texto escrito bajo la influencia de su magisterio.
Expreso mis más sentidas condolencias a doña Catalina, su querida madre, y a Margarita, su amada esposa, así como a sus familiares, amigos, colegas y discípulos. Que encuentren consuelo en el inmenso legado humano, intelectual y afectivo que Fernando construyó a lo largo de su vida.
Descansa en paz, querido Fernando. Tu palabra seguirá iluminando nuestro camino y tu amistad permanecerá para siempre en nuestra memoria y en nuestra interioridad.
HÉCTOR CARDONA dijo:
Fernando:
Cuesta escribir estas palabras sin sentir la hondura de tu ausencia. Te recuerdo como escritor, poeta, maestro y, sobre todo, como amigo. Un amigo verdadero, de esos que saben escuchar, cuidar la palabra y honrar la vida de quienes caminan a su lado.
Extrañaré profundamente la manera como iniciábamos nuestras tertulias: “Hécticor, cuente, a ver qué dice el amigo”. Y en esa última palabra —el amigo— ponías una fuerza especial, una calidez que revelaba el valor inmenso que para ti tenía la amistad. No era una palabra de paso: era una forma de reconocimiento, de cercanía y de cuidado.
De ti aprendimos que la palabra puede ser abrigo, claridad, pregunta, consuelo y conciencia. Aprendimos también que la ética no se proclama: se practica en la manera de mirar, de conversar, de enseñar y de cuidar a los otros. Tu legado está hecho de libros, poemas y enseñanzas, pero también de gestos, conversaciones, silencios compartidos y afectos sembrados con delicadeza.
Gracias, Fernando, por tu amistad, por tu generosidad y por la luz de tu pensamiento, fueron, son y serán «Poemas para Iluminar Nuestra Existencia». Sé que tus enseñanzas seguirán iluminando el camino de muchos. Y sé también que, cada vez que volvamos a la palabra con respeto, gratitud y cuidado, algo de tu presencia seguirá vivo entre nosotros.
Con cariño, gratitud y memoria.
Ricardo Ruiz Angulo dijo:
Maestro Fernando,tan solo una tarde para conocerlo personalmente,y ese momento fue suficiente,para entender,que había tenido un maestro toda la vida. Desde mis primeras lecturas de » Avatares’ de » Más allá del ver está el mirar»,a principios del siglo XX,de » Educar con maestría» del » Quehacer docente » etc,entendí que todos sus escritos,eran una epifanía,para lograr ser un buen profesor,gracias por su pasión,por su ética,por su compromiso por la educación de este país. Maestro nunca morirá,cada vez,que volvamos a un texto suyo,a un diálogo,a una dialéctica a partir de sus palabras, estará más presente que nunca.
Gracias eternas
Ricardo Ruiz Angulo
Teresita Alzate Yepes dijo:
Querido Fer
Desde que fuiste mi profesor por el año 1996 te convertiste en mi maestro y tu vida como docente, investigador, y tan prolírica como escritor, ha nutrido la mía a partir de reflexiones compartidas, opiniones y la degustación de tus obras, que tanto en prosa como en verso, generosamente compartiste.
Me quedo con e legado entrañable de tu didáctica como educador consumado, con el de comunicador intencionado… de voz mesurada, pausada y de pensamiento profundo, que además de provocadora fue provocativa, por lo que a miles de estudiosos y estudiantes nos conmovió siempre.
Vuela alto y sigue trascendiendo querido Fer. Gracias a la vida y a Dios por regalarnos los fragmentos de tu vida en la que caminamos juntos, suficentes para reconocernos como aprendices siempre.
Gracias por tanto y por todo a nombre de quienes tuvimos la fortuna de contar con tu presencia enriquecedora en nuestras vidas y que quizás aún no sepan o tardíamente se enteren de tu temprana partida.
Javier Fernando Herrera dijo:
Gracias Fernando. Gracias por abrir mi mente joven, afinar mis palabras, acompañar mi labor pedagógica, y por amar, como yo, la poesia. Lo guardo en una caja, con todos sus libros, su paciencia, su intelecto y su sensibilidad. Lo guardo para visitarlo de cuando en cuando. Gracias por su compañía intelectual.
Manuel Guevara dijo:
Querido maestro:
Todavía me cuesta aceptar que ya no podré volver a conversar contigo.
Tu mayor enseñanza no fue una clase ni un libro. Me enseñaste que ser maestro es formar personas que, a su vez, formen a otras. Me enseñaste a pensar antes de hablar, a escribir con intención y a entender que las palabras tienen el poder de transformar.
Tuve el privilegio de aprender de ti de cerca y de descubrir que la grandeza de un maestro no está en todo lo que sabe, sino en la huella que deja en quienes acompaña.
Hoy entiendo que tu legado no termina contigo. Vivirá en cada clase que imparta, en cada texto que escriba y en cada maestro que, gracias a tus enseñanzas, ayude a formar.
Gracias por creer en mí, por exigirme siempre un poco más y por mostrarme, con tu ejemplo, el verdadero significado de educar.
Te voy a extrañar, maestro. Pero también sé que seguiré encontrándote cada vez que piense con profundidad, escriba con honestidad y recuerde que enseñar es, sobre todo, un acto de amor.
Hasta siempre. Y gracias, por todo.
Marcela Cascante dijo:
Hoy perdí un Excelente y maravilloso Amigo, Escritor y Maestro, quien con su ejemplo me enseño aún más, a amar, entender y comprender la Educación, la Formación, la esencia e importancia de la escritura. Quien también con cada frase, aportaba a la reflexión y crecimiento de los seres humanos. ¡Gracias Fernando Vasquez Rodríguez!
Hoy rescato y agradezco esas oportunidades de vida: reencuentros, momentos compartidos, abrazos, llamadas, los te quiero, porque al final esa es la huella, la impronta que dejamos los seres humanos en la familia, amigos y conocidos. Esa era tu Misión apreciado Fernando, enseñar y sí que lo hiciste cada día marcando pensamientos y reflexiones. Si que moviste conciencias de nosotros los Maestros, para comprender que más allá del hacer esta el Ser.
Agradezco a la vida que estes escribiendo esas maravillosas notas desde el cielo, esos relatos, novelas, cuentos o valiosas reflexiones que siempre nos dejaban pensando. A quienes te conocimos y tuvimos el honor de tenerte como amigo, solo nos queda la misión de enaltecer tu nombre a través de tus enseñanzas en el aula para los educandos.
Para ti Margarita y para todos y cada un de los miembros de esa bonita familia, un inmenso abrazo, porque estoy segura de que la fortaleza, Dios y la Virgencita se las seguirá dando para ver y sentir a Fernando de otra forma, a su manera, en sus notas que ahora convertirá en hojas que caen de los árboles y que llegan a tu vida.
Con mucho afecto respeto
Marcela Cascante
*Dianis86*
Hoy perdí un Excelente y maravilloso Amigo, Escritor y Maestro, quien con su ejemplo me enseñó aún más, a amar, entender y comprender la Educación, la Formación, la esencia e importancia de la escritura. Quien también con cada frase, palabra y mirada, aportaba a la reflexión y crecimiento de los seres humanos. ¡Gracias Fernando Vásquez Rodríguez!
Hoy agradezco a la vida la oportunidad que me dio de conocerte en tu rol como Maestro. Por fortuna desde ese momento, poco a poco durante 26 años, se pudo hilar una maravillosa amistad de la cual siempre recodaré momentos compartidos: libros, lecturas, escritos, abrazos, llamadas, los te quiero, porque al final esa es la huella, la impronta que dejamos los seres humanos en la familia, los amigos y los conocidos.
Esa era tu Misión apreciado Fernando, enseñar y sí que lo hiciste cada día marcando pensamientos y reflexiones. Si que moviste conciencias de nosotros los Maestros, para comprender que más allá del hacer esta el Ser.
Agradezco a la vida porque sé que sigues escribiendo esas maravillosas notas desde el cielo, esos relatos, novelas, cuentos o valiosas reflexiones que siempre nos dejaban pensando. A quienes te conocimos y tuvimos el honor de tenerte como amigo, solo nos queda la misión de enaltecer tu nombre a través de tus enseñanzas en el aula para los educandos.
Para ti Margarita, para la Sra Ma. Catalina y para todos y cada uno de los miembros de esa bonita familia, un inmenso abrazo, porque estoy segura que la fortaleza, Dios y la Virgencita se las seguirá dando para ver y sentir a Fernando de otra forma, a su manera, en sus notas que de seguro ahora convertirá en las hojas que caen de los árboles y que llegan a sus vidas.
Con todo mi cariño y respeto, Fernado siempre te recordaré.
Marcela Cascante, familia y amigos del grupo Promoción 2003 Maestría en Educación. Pontificia Universidad Javeriana.
Mauricio Galindo dijo:
Decir adiós y decir gracias: Comunicadores de la segunda mitad de los 80 -mi generación en la Javeriana- recordamos al profesor Fernando Vásquez Rodríguez.
Lo despido con gratitud, en especial por despertar el interés y ofrecer su guía para conocer y trabajar realidades como la oralidad y la memoria. Ese empujón llevó a dos libros, ‘En carne propia: ocho violentólogos cuentan sus experiencias como víctimas de la violencia’ (Intermedio, 1999), y ‘Mitos y leyendas de Colombia, tradición oral indígena y campesina’, (Intermedio, 2003), con mis colegas Jorge Valencia Cuéllar y Carlos Augusto García López, también alumnos y amigos de Fernando.
Fernando, gracias por dar un sabor solemne a lo cotidiano, y un toque confianzudo a lo solemne.
Alba Luz dijo:
Fernando llegó al mundo con esa poética certeza de haber nacido para ser eterno. Finitud y eternidad de la que bellamente hablaba Cernuda en sus poemas. Hace un año, al comenzar ‘Residua’, uno de sus Contrapuntos, decía: “Lo vivido produce un aserrín, un residuo que vamos almacenando en nuestra memoria…”. Y ese abultado aserrín de tu paso por mi vida, como mentor, como amigo y como maestro, es y será por siempre tu mejor legado. Alaion.
Rodrigo Vargas dijo:
Quiero manifestar mi más sentido pésame a la comunidad académica por la partida de nuestro Maestro Fernando un profesional en todo el sentido de la palabra, una amor por las letras por la enseñanza por el aprender a escribir. Guardo gratos recuerdos en el aula de clase. Sus memorias quedarán para la posteridad.
Maria Martinez dijo:
Gracias Maestro los maestros le debemos el enseñarnos a pensar,leer y escribir,Descansa
Melba Lucia Garnica dijo:
Fernando fue un Maestro en todo sentido. Dejó huella imborrable en la vida de todos los que tuvimos el honor de aprender sus enseñanzas. Gracias profe por todo.
sandra leon navarro dijo:
Mi estimado y muy apreciado Fernando:
Hoy el cielo se engalana para recibirte y la eternidad abre sus puertas a un alma noble. Tu poesía, tus escritos, tus relatos y tus enseñanzas seguirán iluminando el camino de quienes tuvimos el privilegio de conocerte.
Partes de este mundo, pero permaneces vivo en cada palabra que nos regalaste y en cada recuerdo que sembraste en nuestros corazones.
Elevo mis oraciones para que Dios Padre te reciba a su diestra, te conceda el descanso eterno y te envuelva en su infinita paz.
Hasta siempre, querido Fernando. Tu legado vivirá por siempre en nosotros.
Angela Monroy dijo:
Querido Profe: nos conocimos en otro medio, en librerías. Lo recordaré como un excelente lector, su genialidad y calidez humana. Siempre fue muy grato haberlo atendido. Se despide de usted la librera » gigante» como solía llamarme.
María Helena Muñoz Salazar dijo:
¡Gracias por compartir la partida de nuestro maestro Fernando Vàsquez, quien ha dejado su legado de saberes, instrucción sobre la escritura y en especial de cómo pensar y argumentar. La semiótica con él fue un juego y una pasión para construir conocimiento. Gracias maestro por todo lo recibido!
Jorge Valencia dijo:
Ha regresado usted, Fernando, a los cafetales y a la brisa fría del Magdalena que anticipaba los amaneceres de su infancia en Capira (Tolima), el pueblo que lo vio nacer. Gracias.
Oscar Elizalde dijo:
In Memoriam
Fernando Vásquez Rodríguez (1955 – 2026)
Si pudiera añadir un “portafolio” más a tu magnífica autobiografía, como una “pincelada” a tu prolija vocación de maestro y comunicador, no dudaría en inmortalizar algunos de los muchos momentos compartidos, con mi eterna gratitud.
Conocimiento compartido
Cuando me invitaste a ser ponente en el XX Foro Pedagógico de la Facultad de Ciencias de la Educación y la Maestría en Docencia de nuestra “alma mater”, me animaste a compartir una parte de mi tesis doctoral. ¡Gracias!
Co-creación
Cuando aceptaste hacer parte de nuevos proyectos comunicativos al servicio de la Iglesia, nacieron iniciativas “potentes”, como el Centro para la Comunicación del Celam, y ecosistemas de largo aliento, como ADN Celam. ¡Gracias!
Formación con “maestría”
Cuando emprendimos el sueño de diseñar y desarrollar el diplomado en “Comunicación pastoral y pastoral para la comunicación en clave sinodal”, los comunicadores de la Iglesia latinoamericana y caribeña descubrieron al “maestro” que siempre te habitaba, al pedagogo fiel discípulo de San Juan Bautista de La Salle. Luego aceptaste ser nuestro conferencista invitado en múltiples escenarios. ¡Gracias!
El arte de escuchar… y de escribir
Cuando me regalabas alguna novedad editorial, o me compartías tus publicaciones en tu blog “para una pausa activa”, o cuando me hacías llegar uno de tus libros, me ayudaste a crecer y me desafiaste a ir más allá. Tuve el honor de editar tu último libro: “El arte de escucha”. Tu última gran lección. ¡Gracias!
Sabiduría y amistad
¡Cuántas tertulias compartidas! en la Universidad, en pandemia, en un restaurante o por zoom. ¡Cuantos gestos de amistad! “para cuidar al amigo”, para aconsejar, para “echarle cabeza” a algún tema, para analizar las coyunturas o sencillamente para hablar de un buen autor, de un buen libro, y de nuestro “mentor” Francisco que tanto nos ha inspirado. ¡Cuanta sabiduría y amistad en medio de la camaradería! ¡Gracias, muchísimas gracias, querido Fernando!
Indivisa Manent
Katherin Rodriguez Gonzalez dijo:
Gracias por ser un excelente maestro y amigo. Siempre que lo necesite como profesional, fue incondicional y orientador en aquellos procesos de escritura y lectura especializada para docentes escolares y universitarios.
Recibo con nostalgia la triste noticia de su fallecimiento y al mismo tiempo, agradezco su granito de arena cuando fui estudiante en formación de la Maestría en Docencia.
Katherin Rodríguez-González dijo:
Gracias por ser un excelente maestro y amigo. Siempre que lo necesite como profesional, fue incondicional y orientador en aquellos procesos de escritura y lectura especializada para docentes escolares y universitarios.
Recibo con nostalgia la triste noticia de su fallecimiento y al mismo tiempo, agradezco su granito de arena cuando fui estudiante en formación de la Maestría en Docencia.
Prometo no olvidar sus enseñanzas y sacaré adelante mi título doctoral. Además pondré en práctica sus consejos a mis allegados, estudiantes y egresados.
Javier Herrera dijo:
Recuerdo al maestro porque fui su alumno y en clases insistía en leer buenos libros y escuchar buena música para coger ritmo en la escritura y no tener un «oído de latonero», como expresaba de manera enfática. Descanse en paz maestro.
rocafaroROBERTO CARLOS BARRGAN ROCHA dijo:
Elegía [a Ramón Sijé]
Miguel Hernández
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
GRACIAS AMIGO , GRACIAS maestro , buen regreso a ITACA.
Guillermo Mendez Heredia dijo:
Maestro Fernando, maestro de maestros, mil gracias por habernos dedicado a nosotros tus estudiantes el tiempo, la actitud y el conocimiento en el momento oportuno. Aprehendí a Ser mejor maestro con tu guía y ejemplo.
Gracias mil gracias mi Maestro Fernando. Maestro de maestros.
Mi abrazo hasta la eternidad.
Mg. Guillermo Mendez Heredia.
JOHANNA ALFONSO dijo:
Fernando nos deja un legado profundo en la mente y corazones de quienes tuvimos el privilegio de conocerle, de conversar e inspirarnos desde sus palabras. Nos deja un alma llena de perspectivas que hoy escasean en estos tiempos convulsos. Fernando, un verdadero maestro de la vida. Vuela alto mi querido Fernando.
Ángel Alberto Morillo dijo:
Se eterniza una luminaria del pensamiento complejo y profundidad filosófica de Bogotá… Un hombre con una sensibilidad social ingente, curioso, efusivo… apasionado en el oficio de escribir y entregado en la pasión de enseñar… quienes le conocimos vivenciamos de cerca su calidad humana y mística profesional… Dios te reciba en su gloria y en ese abrazo infinito te agradezca el legado sembrado en esta tierra
Rosa Amparo dijo:
Fernando, hoy mi corazón expande a tu alma luz rosada, llena de amor y agradecimiento infinito. gran SER, MAESTRO Y AMIGO. Mentor de vida. Tus escritos perdura en el tiempo. Descansa en paz.
Diana Marcela Méndez Gómez dijo:
Lamento mucho enterarme como me he enterado de la muerte de mi gran Maestro y más aún que tuvo un accidente y que estuvo hospitalizado. La última vez que conversamos por teléfono el año pasado, me animo a seguir escribiendo, me recordó la importancia de hacerlo como Maestra y aún estoy sugiriendo está noticia tan lamentable. Fuiste un Gran Maestro, un artista, apoyaste mis decisiones en la Maestría, me retaste porque creíste en mi como escritora quizás más de lo que yo creí en mi misma. Maestro Fernando Vázquez, tienes un lugar especial en mi 💓.
Joselin Acosta dijo:
Al maestro Fernando, gracias. Le conocí en la maestría de educación de la Javeriana, recuerdo entraba al salón de clases impecablemente vestido, su maletín de cuero negro, una sombrilla y la palabra del narrador: . ‘ léeme el primer párrafo de tu ensayo’. Era, por lo general, el inicio de ese ritual literario que nos ofrecía hasta las más altas horas de la noche, los viernes. Gracias. Joselín Acosta G.
Helena Báez dijo:
Hoy debo hacer una lectura crítica de la vida y, a manera de reflexión, recordar al Dr. Vásquez, quien me enseñó el verdadero propósito de la vocación de un maestro, modelo la ayuda desinteresada y la generosidad intelectual.
A través de sus numerosos textos, entre ellos uno de tantos favoritos: Tesauros de los buenos lectores, y la constante meditación para lograr el encargo de convertir en realidad latente el retrato del lector crítico. Me despido de él con profunda nostalgia al sentir la fragilidad de la vida. Deja una huella imborrable como ser humano, profesional y apasionado por mejorar la calidad de la educación.
Su legado académico perdura en maestros y maestras, mi gratitud por siempre.
Nelly Castellanos dijo:
Triste la partida , triste el silencio profundo que deja la ausencia de un ser que deja huella en cada uno de sus estudiantes.
Solo queda decirte…gran maestro, Gracias.
Patricia Daza dijo:
Qué honor retomar estudios cuando fuiste director de maestría en educación en La Universidad de La Salle, escucharte, leerte y escribirte fue lo mejor que nos pasó a los docentes del Distrito. Gracias por la oportunidad que me diste al permitirme el ingreso y acompañar mi proceso.
Tus enseñanzas quedarán grabadas en en nuestro ser.
Víctor Villa Castro dijo:
Que tristeza más grande saber de tu partida Fernando. Aún recuerdo con cariño que cuando fui hace un par de años a Bogotá, al primer encuentro de la Red Eclesial de Comunicadores de Latinoamérica y el Caribe, me llevaste a conocer algunos lugares de la ciudad (de esos que no se promueven en las rutas turísticas, transportados por un amigo taxista que contrataste para la ocasión) y regalaste varios libros. Un maestro de las comunicaciones, un gran contador de historias y un mejor ser humano. Se te extrañará, pero tu legado continúa en cada uno de nosotros. Un honor compartir en este tiempo y espacio contigo Fernando. Mis oraciones desde Chile. Si Dios quiere en su gran misericordia, nos vemos en la eternidad. Un abrazo Víctor Villa Castro.
Alex Silgado dijo:
Querido Fernando, que el cielo te sea pequeño, vuela muy alto. Se te va a extrañar mucho. Dejas un gran vacío. Bendiciones….
Amparo Díaz dijo:
Lamento mucho el fallecimiento de Fernando; fue mi profesor de Expresión Escrita en la Universidad Javeriana, a finales de los años 80, luego tomé con él Semiótica, más adelante fui su monitora, incluso hasta antes de graduarme de Comunicación Social. En sus clases aprendí lo que es un maestro de verdad, la pasión con la que debemos hacer las cosas que nos mueven, y su visión de la vida, siempre con la lectura y la poesía como sus máximas principales (Pedro Salinas, Vicente Huidobro, Luis Cernuda, Octavio Paz…). Un hombre sencillo, cercano, dispuesto a compartir sus saberes, y admirador y respetuoso de su origen tolimense y de sus padres, a quienes siempre cuidó.
Erasto Espino dijo:
Fernando Vásquez fue mi maestro en la Pontificia. Universidad Javeriana. Fue un faro. Un ancla. Un oteador de horizontes. Maestro insigne… de aquellos que dejan honda huella. Espero que mi quehacer docente, mi voz y me escritura lo emulen y lo honren.
Ricardo Munevar dijo:
MAESTRO
—¿Por qué me susurras? —le pregunta a la Muerte.
—Es que ha llegado tu hora —respondió con serenidad.
—¿Mi hora? ¿Mi hora de qué? —replicó, perplejo.
—Ha llegado la hora de partir.
—¿De partir? ¿Hacia dónde?
—No lo sé; solo soy la mensajera.
—Ah, entiendo… ¿Y hace mucho te dedicas a esto?
—Desde el principio de los tiempos —contestó, algo exhausta.
—Qué cruel. Eso debe de ser muy agotador.
—Así es, pero eso no importa. Más bien dime, ¿por qué estás compungido? —preguntó la Muerte.
—En realidad, estoy un poco absorto.
—¿Y eso por qué, amigo mío?
—Tenía la ingenua ilusión de que los escritores no mueren.
—Hay algo de verdad en eso que dices. Ellos no mueren; solo van a otro sitio. Pero dejan su voz grabada en un pequeño adminículo llamado libro, y basta con abrirlo de vez en cuando para traerlos de regreso a la vida.
—¿Y qué pasa si mi tarea aún no ha terminado?
—Es sencillo. Tu obra reposa como una semilla sembrada en la mente y el corazón de tus discípulos, y un día cualquiera dará sus frutos.
Por eso te llamarán MAESTRO.
Ricardo Antonio Munevar Herrera
30/06/2026
Sandra Merchán-Rubiano dijo:
Querido Fernando,
Desde que te léi y aprendí de ti en mi paso por la Maestría en Docencia, la idea de «destilar la información» y «el oficio del maestro» como un artesano, se me volvieron en mantras en cada acción educativa que emprendo. De verdad muchas gracias por creer en personas como yo, que en ese entonces a su corta edad y sin idea de enseñanza podrían desarrollarse felízmente en el mundo de la educación y la pedagogía. Gracias de verdad por apostarle a una Maestría para todas y todos aquellos que esperábamos una oportunidad al margen de este magnífico pero complejo mundo. Abrazándote y abrazando a los tuyos en la distancia.
Fabiola Contreras dijo:
Con la suavidad de su voz enamoraba a sus estudiantes, maestro de maestros. El conocerlo fue un espacio de gratitud que siempre guardo en mi labor Docente. Su partida entristece el paisaje de la Literatura. Fabiola Contreras. Estudiante de la U. San Buenaventura. Esp. En Didáctica para Lecturas y Escrituras con Énfasis en Literatura.
Luz Marina Guerra Ibagué dijo:
Estimado y recordado Maestro de Maestros, sus palabras siempre quedarán. Gracias infinitas por todo, un honor haber sido parte de su aula y de su facultad. Paz en su tumba. Att. Su crucigramista.
Helmo´s dijo:
Los maestros dejan huella. Su presencia y silencio son expresión elocuente de su sabiduría. Y su ausencia, eterno eco. Sus palabras el vuelo que dibuja y pinta el Universo de los sueños. ¡Gracias, maestro Fernando!
JOSE RICARDO MORENO RODRÍGUEZ dijo:
Un hombre que parte, un ejemplo que se queda. Fer, se quedan tus palabras y tu aliento, se quedan tus libros y tu sueño de maestros hechos símbolo de pasión por enseñar.
Nos queda no cejar, no cansarnos y alentarnos mutuamente a ser ejemplo en la pasión por la educacion, la buena lectura y la escritura sabía y creativa. Seguiremos… «preguntándole al Ensayista». Seguirás, como anticipa Benedetti, muy cercano: en el cuarto de al lado. Fer, buen camino.
Blanca González dijo:
Sus aulas no tenía límites de edad ni de espacio. Igual para el niño que trazaba sus primeras letras o para el universitario que desentrañaba un ensayo complejo. Cada vez que duden de un texto, cada vez que tachen una línea buscando la palabra exacta, cada vez que defiendan una idea con valentía, allí estará Fernando, habitando en el eco de esas voces. Hasta pronto colega, infinita es la luz que heredan los maestros cuando son la pasión y la honestidad lo que los anima. Blanca
Santiago Manuel Sáenz Torres dijo:
Fernando fuiste mi mejor profesor en esta última etapa de mi vida. Te encomiendo en mis oraciones
Jamie dijo:
Lamento el fallecimiento de Mtro. Fernando Vasquez. Sus publicaciones acercan temas de gran interes en personas que como yo, buscan leer información fuera de la IA. Gracias por todo el conocimiento derramado en este blog.
Jesus Olivo Flórez Suárez dijo:
Se va un hombre, queda el maestro que fue, sigue y seguirá siendo con el legado dejado, con esas huellas signadas que trascienden en la temporalidad.
Acompaño hoy y siempre a su familia. Un abrazo fraterno desde la distancia.
Jeimmy dijo:
Sin duda un genio de la escritura, un maestro en todo el sentido de la palabra, para mí un ejemplo como persona y un ejemplo en la academia. Se va un grande .
Rosa María Cifuentes Gil dijo:
Gracias Fernando, maestro de maestros y maestras, por sus enseñanzas, aportes y resistencias nutritivas y fecundas. Buen tránsito al oriente eterno
Gladys Zamudio Tobar dijo:
Buen viaje al maestro de voz cálida y letra sencilla que nos explicó de diferentes maneras -¡muy didácticas!- cómo enseñar a nuestros estudiantes a escribir ensayos, pero también estrategias para provocarlos hacia la literatura. Qué profundas, humildes y amistosas conversaciones tuvimos quienes compartimos espacios en REDLEES (Red Nacional de Lectura y Escritura para la Educación Superior). Gracias, maestro. Vuela hacia las mágicas profundidades de la impresencia (modo en que la ausencia habita los espacios, el arte y los discursos, demostrando que lo invisible, lo callado y lo que se ha ido sigue teniendo la capacidad de conmover, significar y transformar la realidad).
Jorge Gámez Gutiérrez dijo:
Permanecerá la imagen del Maestro, sus lecciones, sus publicaciones y el buen ejemplo. Descanse en paz.
Juan Camilo Cuesta Redondo dijo:
El profesor Fernando Vásquez no solo trasciende entre maestros; se queda en el corazón de cada uno de sus estudiantes, compañeros y amigos. Aquietó la escritura en la educación, para hacerla tanto sencilla como rigurosa. Nos permitió a través de sus preocupaciones, a ser flechas con tinta propia para no morir sin escribir. Un ángel tenemos hoy en el cielo para inspirarnos y cuidarnos en nuestro avatar como maestros. Avatar que de seguro, queda desamparado sin sus preocupaciones, ensayos, ideas y recomendaciones. Fortaleza, misericordia y sapiencia para su familia. Nos enseñó a pensar, para decidir y servir.
Claudia Franky Silva dijo:
Que su Alma descanse en Paz y Dios le dé mucha fortaleza a su familia para superar esta pérdida🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻
Patricia Moreno dijo:
Gracias Fernando por tu compromiso con la palabra. Fueron muchos mis aprendizajes con tus palabras; primero, en la maestría en educación en la Javeriana y; luego, en La Salle bajo tu dirección en la Maestría. Abriste las puertas a mi compromiso también y a mi entrega como maestra. Recuerdo con alegría las tertulias y las novenas, las lecturas en voz alta, la música, el compartir generoso, motivado por tu liderazgo. La vida no nos permitió seguir creciendo, pero siempre serás mi maestro. Descansa ahora y sigue tu camino con la certeza del legado que dejaste.
A Margarita, un abrazo fuerte y doña Cata, toda la fuerza del mundo.
Luis Carlos Villamil Jiménez dijo:
Se siente un gran vacío porque el amigo, el maestro, el confidente, el consejero, el analista social y el semiotista ha partido hacia la inmortalidad de los poetas. Como lo dice Octavio Paz: “la muerte es una flecha que no se sabe quién dispara y, en un abrir los ojos, nos morimos”.
La voz de Fernando, siempre clara y comprometida nos invitó a reír y a llorar, a pensar críticamente y a vivir con hondura el oficio de la palabra. Nos enseñó a comprender el lenguaje lírico, a explorar el universo de la novela, a explorar el ensayo, a descifrar el significado de la imagen y a asumir con valentía la labor interminable del maestro.
Hoy despedimos a un hombre cuya presencia se transforma en memoria viva a través de su vocación docente. Su obra y su ejemplo permanecerán como guía y testimonio de que la literatura y la enseñanza son caminos de trascendencia.
Fernando descansa en paz; su legado permanecerá siempre entre nosotros.
Jacqueline Silva Gelvez dijo:
Murió un maestro, de maestros! Paz en su tumba y que en nuestros corazones siempre estén sus enseñanzas.
Adriana López dijo:
Marcó una generación de estudiantes de la Facultad de Comunicación Social de la Javeriana en la década de los 80 y 90. Siempre lo he llevado en el corazón y en la memoria gracias a los saberes que nos transmitió sobre Semiótica y su amor por la poesía y la literatura. Paz en su tumba.