Estimado amigo,
Seguramente, después de nuestra charla de hoy estarás pensando que el escrito que me habías enviado hace unos días está muy distante de ser un genuino ensayo. Sin embargo, y para que no te desanimes, me he propuesto escribirte estas líneas con el fin de recordarte algunos asuntos que te dije y, al mismo tiempo, compartirte otros consejos que son la cosecha de muchos años dedicados a este género de escritura.
Para empezar, te comentaba que tu escrito adolecía de una estructura. El ensayo, según sabes, es una escritura de las ideas y, si no hay un andamiaje que las soporte, lo más seguro es que se desordenen, desdibujen o anden a tientas por los diversos párrafos. Lo mejor, entonces, es pensar largo rato en la estructura de tu ensayo. Esa estructura se evidencia en el esbozo, que viene siendo como una previa tabla de contenido, una ruta de viaje o la carta de navegación de tu senda ensayística. El esbozo orienta el sinuoso y heterogéneo discurrir de las ideas. El esbozo es un mástil al cual el ensayista debe amarrarse como Odiseo, para no sucumbir a cuantas ocurrencias le canten por doquier.
Te exponía también que la estructura prefigura el número aproximado de párrafos y las posibles ideas fuerza que van a desarrollarse. Este consejo es tanto más definitivo cuanto novato sea el escritor de ensayos. Con la experiencia, te lo aseguro, se adquiere el hábito de rumiar largo tiempo lo que se desea escribir o se va interiorizando el tener la estructura previa del ensayo.
Valga el momento de decirte, y esto lo observé en tu escrito, que tienes demasiadas ideas sueltas. Tal vez se deba –creo yo– a que confías demasiado en el repentismo de lo que te va saliendo o en un cierto conexionismo de primer orden. Me refiero a tomar como motivo de escritura la última palabra y no la tesis o el argumento sobre el que estás trabajando. Eso, por lo demás, es muy común en escritores que piensan que escribir es transcribir la oralidad, cuando precisamente es todo lo contrario. Muchas de las virtudes de la oralidad se convierten en vicios cuando se trasladan así no más a la escritura. Ten presente que –sólo por recordarte un aspecto– la oralidad es acumulativa en tanto que la escritura es subordinada; tal característica demanda por lo mismo, jerarquizar las ideas, darles un rango. Tómate unos minutos y revisa el texto que amablemente me compartiste y te darás cuenta de esto que te digo. Seguramente encontrarás muchas ideas que si bien son interesantes, no responden o no están imantadas por aquello mismo que anunciaste en el subtítulo o en la primera línea de un párrafo. Te insisto en que revises tu escrito desde esta perspectiva. La ganancia será abundante, te lo aseguro.
Otro asunto del que conversamos fue el de distinguir entre enunciar las ideas y argumentarlas. Allí entreveo un punto esencial de la escritura ensayística. De lo que se trata, precisamente, es de argumentar las ideas, de exigirle a nuestro pensamiento que sea capaz de hallar razones para avalar o darle consistencia a lo que decimos. Y como tú mismo comentabas, esto es algo que poco se enseña en los espacios educativos, aún en los de más alto nivel. Ese ha sido, un tópico del que me he ocupado en los últimos años. He descubierto, por ejemplo, el valor de aprender a hacer distinciones, disociaciones o traslaciones con las ideas. He visto que si no se cuenta con unas herramientas de pensamiento, las ideas quedan como mariposas pinchadas en una lámina pero sin lograr que verdaderamente persuadan o convenzan al lector. Recuerdo ahora, la poderosa estrategia del filósofo Paul Ricoeur para hacer disociaciones. Él, así lo investigué, primero partía de nociones cardinales, luego hacía distinciones de sentido (o variaciones), enseguida ubicaba las relaciones (el lugar de las correspondencias), para luego incluir las disociaciones (que eran como una bisagra entre las distinciones y las relaciones), y de ahí en adelante construía una nueva noción o lanzaba una definición inédita. Por eso en un texto publicado hace ya varios años decía que el método de Ricoeur era en verdad una especie de arquitectura mental. Pero lo importante de lo que te venía diciendo es la necesidad de conocer y practicar las habilidades de pensamiento como la analogía, el contraste, la definición, la comparación, la deducción o la inferencia. Los buenos ensayistas son hábiles para hacer suposiciones, formular hipótesis, poner ejemplos, hacer distinciones. Y si no se ejercitan las operaciones de pensamiento de las que te he venido hablando, lo más seguro es que las ideas queden apenas enunciadas o desprovistas de desarrollo argumental.
Ahora puedo ir a otra de tus mayores debilidades: la de no tener una tesis. Quiero recordarte que la tesis es el hilo conductor del ensayo. La tesis es la esencia de la estructura o, si prefieres entenderlo de otra manera, la estructura gira o se articula desde la tesis. Hemos hablado varias veces sobre este asunto, pero en aras de lo que te vengo diciendo, ten presente que la tesis es la manera como tú apropias un tema o un asunto; la tesis es lo que tú te atreves a poner en alto para los lectores. Es tu bandera. Lo que sigue después, se desprende de dicha tesis. Todos los argumentos deben obedecer a esta afirmación que el ensayista, por lo general, coloca en el primer párrafo. En consecuencia, cada idea, cada ejemplo, cada ocurrencia, tiene que someterse a la tesis que decidiste lanzar a la palestra. Bien vale la pena, por lo mismo, espulgar o cernir lo que escribiste a la luz de este consejo. Si las ideas que te encuentres –por fascinantes que sean– no apuntan a esa diana, lo mejor es eliminarlas o darles un tratamiento diferente para que entren en esa vía. Y para serte sincero, hay que hacerlo sin contemplaciones o complacencias; so pena de sacrificar la unidad argumentativa de tu ensayo.
Te doy una ayuda adicional. Cuando avances en la escritura de tu ensayo, revisa siempre si el nuevo párrafo o la nueva idea giran en dirección de ese sol llamado tesis. Es más, las otras voces de que eches mano, las citas o argumentos de autoridad, deben atenerse al mismo principio de atracción. Por más que se trate de autores importantes, si no aceptan el yugo de tu tesis, deben salir de tu ensayo, o tolerar un parafraseo que les dé carta de ciudadanía en tu escrito. Ten presente esto: la tesis en un ensayo ejerce un poder autoritario.
Pero prosigamos con otro punto endeble que observé en tu escrito; uno, que es de fácil solución. A veces el novel ensayista desea abordar temas con un arsenal argumentativo demasiado escaso o su información es muy limitada. El resultado, por ende, es el de la generalidad o la palabrería ampulosa. Pienso que hay temas que nos obligan a investigar, a buscar otros pensadores a partir de los cuales sea posible derivar nuestros propios pensamientos. No solo para conseguir citas de autoridad, sino como provocadores o incitadores de nuestras ideas. La lectura de bibliografía seleccionada es otra de las habilidades de un buen ensayista. El manejo de fuentes pertinentes y adecuadas hace que nuestro escrito tenga un basamento vigoroso. No sobra reiterarte que hay temas de temas. No es lo mismo elaborar un ensayo sobre la amistad que otro sobre la ciudadanía; no se tienen las mismas capacidades para argumentar con solidez la tesis de que los valores son acuerdos sociales para resguardar la tradición, de otra en la que se afirme que la juventud es una etapa maravillosa de la vida.
Por eso te recomiendo, cuando te lances a escribir un ensayo, medir tus fuerzas argumentativas. Si ves que te faltan energías, lo correcto es ponerte a investigar. El talento de un ensayista se puede apreciar en lo pertinente de la bibliografía que anexa en su ensayo o en el tipo de citas que emplea a lo largo de su escrito. No lo olvides: hay temáticas que nos desbordan y otras para las cuales necesitamos más que la lectura de una reseña o revisar de afán el capítulo de un libro.
Me he extendido un tanto en esta carta, pero no quiero concluirla sin insistirte en dos cosas más. La primera es la importancia de los conectores lógicos. Esas palabras son claves para que las partes de tu escrito no queden deshilvanadas o desarticuladas. En mi libro Pregúntele al ensayista, he mostrado que los conectores son garantía para la cohesión y la coherencia. Así que, no puedes dejar de lado estas bisagras lingüísticas. Lo mejor es que sea el tipo de argumento empleado el que te lleve a elegir el tipo de conector. Si lo que estás presentando es una deducción, pues deberías utilizar conectores en esta perspectiva. Revisa de igual manera, los conectores de inicio de párrafo. Para ello, fíjate en el esbozo del que te hablé al comienzo de esta misiva. Los conectores que el ensayista usa al comenzar cada párrafo son los que van amarrando la estructura del ensayo. Por lo demás, trata de variarlos y busca que aporten significativamente al desarrollo de tu escrito.
La segunda cuestión es una fraterna recomendación sobre el título y los subtítulos que empleaste en tu escrito. Creo que el título guarda una directa relación con la tesis del ensayo. El título, de otra parte, es un gancho para el lector; una forma de atraparlo o seducirlo. Por eso no es bueno usar títulos demasiado generales o títulos engañosos: me refiero a esos títulos que prometen algo que no se cumple al leer el ensayo. Y si dada la extensión o la estructura prevista, necesitas de subtítulos, debes tener presente que no pueden estar desconectados del título principal. No vayas a caer en el error de hacer pequeños ensayos disonantes con el ensayo general. Si usas esa estrategia de cajas chinas, ten en mente que cada parte armonice con el conjunto. Fíjate un tanto en la jerarquía de las tablas de contenido de algunos textos, y de cómo cada subparte enriquece el nivel superior. Sea como fuere, si no dedicas unos minutos a reflexionar sobre los títulos y los subtítulos, muy seguramente serán piezas discordantes o que no encajan en el conjunto de tu ensayo.
Si me has seguido de cerca, quizá te habrás dado cuenta de que la escritura de ensayos requiere una continua revisión. Hay que avanzar y volver atrás frecuentemente. Hilar ideas, tejerlas, no es cuestión de sumarlas sino de ir viendo, poco a poco, la manera como van conformando una figura o se mezclan los colores para pintar una tesis. Dicho ejercicio de avance y retroceso, de escribir y reescribir, es lo que está en el origen del ensayo. Sopesar, medir, aquilatar, poner en la balanza, tal es la suerte de este tipo de escritura. El ensayo, querido amigo, nos obliga a tener ojo de joyero para diferenciar la genuina piedra preciosa de la pedrería de fantasía.
Desde luego, todas mis anteriores observaciones han tenido como norte el ayudarte a mejorar tu escrito. No vayas a cometer el error común de los aprendices de escritura y es el de abandonar lo que hiciste o desecharlo sin antes haberte dado la posibilidad de mejorarlo. Reconozco que hay ideas interesantes en lo que me compartiste, sé que tienes un tono muy cercano al ritmo ensayístico, y he visto cómo te has esforzado en dialogar con otros autores; sin embargo, debes volver sobre tu texto, para continuar puliéndolo o librándolo de adherencias innecesarias. Tal vez el alcanzar un buen ensayo sea la combinación de la confianza en nuestra propia voz y la sospecha permanente sobre lo mismo que decimos.
Con mi aprecio,
Fernando

Felipe dijo:
Doctor fernando un saludo,
el estilo de escritura que utiliza para redactar, algo tiene de texto instructivo, pero con su narrativa es posible comprender lo «aburrido» para estudiantes, mediante una conversación que se torna muy fraternal al punto que es agradable escuchar cada consejo.
Uno de los que más se me quedó, es que la escritura por ser subordinada obliga a jerarquizar las ideas y evitar que queden sueltas.
Al leer, descubro no tengo el habito de planificar la estructura y es muy importe tomarse el tiempo necesario para ello.
Hoy entendí la importancia de distinguir entre enunciar ideas y argumentarlas, para lo segundo, es necesario desarrollar habilidades de pensamiento.
¡Gracias¡
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Felipe, gracias por tu comentario. Buena ganancia derivada de la lectura.
Gressy Sahamara Alvarez Ninco dijo:
La carta dirigida a un colega, refleja una intensa pasión por el arte de escribir ensayos, evidenciando una profunda comprensión de este género literario. El autor se dirige a su destinatario con un tono amigable y reflexivo, lo que permite crear un ambiente propicio para el intercambio de ideas. Esta cercanía hace que la lectura sea más accesible y enriquecedora, invitando a la reflexión sobre la práctica de la escritura.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Gressy, gracias por tu comentario.
MIRYA JASBEIDY LOPEZ VALENCIA dijo:
Escribir ensayos es un viaje de autodescubrimiento que nos enseña a estructurar nuestras ideas y a encontrar nuestra voz. Al principio, la falta de una tesis clara puede ser desalentadora, pero es en estos desafíos donde aprendemos a ser resilientes. Los conectores lógicos no solo unen párrafos, sino que dan fluidez a nuestra narrativa. Cada crítica es una oportunidad para mejorar, y cada borrador nos acerca más a la versión que queremos compartir. Así, cada ensayo se convierte en un paso hacia el crecimiento personal y la expresión auténtica.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Mirya, gracias por tu comentario.
Miller Angel Martinez Muñoz dijo:
Cordial Saludo Doctor Fernando Vásquez. Realmente la manera tan didáctica y clara como expone sus ideas cautiva a todo tipo de público. En relación con el escrito «Carta a un colega ensayista», me llama la atención la manera como invita a que la escritura del ensayo no solo es un acto de expresión personal, sino también un compromiso con la realidad social y cultural. En este sentido, el trabajo del ensayista exige explorar y cuestionar ideas, fomentando un diálogo enriquecedor que busca conectar con el lector.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Miller, gracias por tu comentario.
Sonia Espinosa Rivera dijo:
Una muy amena y didáctica lectura. Es una reflexión profunda sobre el ensayo como forma literaria y la responsabilidad del ensayista. Su carta no solo invita a la introspección sobre el proceso creativo, sino que también destaca la importancia del diálogo y la conexión entre colegas. Es un recordatorio valioso de que la escritura no es un acto solitario, sino una conversación continua que enriquece nuestro pensamiento y expresión, y de que todos podemos escribir.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Sonia, gracias por tu comentario. Sí, la lectura atenta de otros cualifica nuestra escritura.
Edison de Jesus Valderrama Ramírez dijo:
el texto demuestra la experiencia del autor para llevar al lector a la compresnsión de la construcción de ensayos atraves de la considerada opinion de un amigo. La importancia de darle jerarquia a las ideas y someterlas al argumento principal tomando como metafora el odiseo atado al mastil, haciendo énfasis en la argumentación sólida asi como la utliación de conectores como puente entre las ideas muestra un gran compromiso con la coherencia y la cohesión de los textos desde la primera a la ultima palabra. gran recomendación para quienes deseen comenzar el camino para la elaboración de escritos.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Edison de Jesús, gracias por tu comentario.
KATHERIN MARTÍNEZ CALEÑO dijo:
A partir de la lectura se logra entender que escribir un ensayo es todo un reto, y como educadores debemos tener las bases necesarias para emplear y enseñar de una forma didáctica para que el alumnado cumpla su objetivó a la hora de escribir un ensayo.
Gracias por permitirnos conocer tan valioso consejos, que aplicare en mi proceso de enseñanza y aprendizaje.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Katherin, gracias por tu comentario. ¿Qué elementos claves encontraste en esta carta para redactar ensayos?
Natali Segura Polania dijo:
Querido Amigo,
Primero gracias por compartir tus escritos, en ellos vemos cómo empezar desde cero un ensayo o escrito, en verdad que me ayuda bastante en mi proceso de escritura académica. Cada que los leo me convenzo que escribir es un conjunto entre la lógica, coherencia, cohesión, título, tesis, argumentos, conectores y bibliografía que se entrelazan para dar forma a un tema específico que impacte y enamore al lector. Además, la práctica de la escritura es fundamental para el proceso de aprendizaje.
Bendiciones
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Natali, gracias por tu comentario.
maximumpracticallydc5aa31d9f dijo:
Esta carta me brinda la posibilidad de poder captar cada momento en el que pienso, sobre lo que deseo escribir, como esa luz para llevar e ir tejiendo con un hilo conductor, sobre todo para el tópico que escribo para mi tesis. Por ende siento que me brinda entre habilidades, precisiones, herramientas, y sobre todo con una mirada mucho mas consiente frete a lo que deseo expresar mediante la lectura, permitiéndome tomar mayor fuerza y pensamiento critico, para no ahondar en temas generalizados, sino avanzar de manera clara y precisa, lo vi como un embudo en donde a medida que continuo voy reduciendo las múltiples opciones o alterativas van sobrando e ir consolidando mas mis escritos. Los cuales pueda utilizar como ejercicio de escritura, no solo pata mis estudios o escritos académicos sino como praxis para mi vida diaria al ser concreto frente a mis ideas, con una buena escritura y argumentación en lo que deseo expresar.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Gerardo, gracias por tu comentario. Celebro todos tus aprendizajes para escribir ensayos.
Pilar Quintero dijo:
En Carta a un colega ensayista, me llamó mucho la atención la rigurosidad y el cuidado en la escritura. Por ejemplo, tener en cuenta el sentido global y el hilo conductor de las ideas son elementos fundamentales para lograr la coherencia en el ensayo.
Contar con una persona que revise la escritura es vital. Como estudiantes, tener la guía adecuada puede potenciar nuestras competencias en escritura, ya que otro punto de vista enriquece y mejora la calidad de un ensayo.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Pilar, gracias por tu comentario. Que sigan tus ganancias sobre cómo escribir ensayos.
Christian Esparza Ortiz dijo:
Un ensayo refleja tu identidad, constituye un recurso único y singular. Lograr la integración de diversas ideas y pensamientos no es tarea fácil, especialmente cuando se dificulta encontrar una fórma adecuada de expresarlas para que los demás las entiendan. El conocimiento y la argumentación se convierten en herramientas indispensables para la construcción de un ensayo, siempre guiado por aquellos que nos han precedido y han enriquecido nuestras ideas.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Christian, gracias por tu comentario.
joyfullywarm85e298e17a dijo:
Mi nombre es Nelsy Teresa Mancilla Rodríguez
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Nelsy Teresa, entendido.
joyfullywarm85e298e17a dijo:
A través de esta carta, pude aprender la esencia de lo que requiere un ensayo. Esta forma didáctica de llegar al estudiante para dar crédito a sus esfuerzos e instarlo a seguir adelante puede ser la clave para la mejora contínua, en lugar de una ráfaga de críticas y desvalorizaciones.
Es importante destacar como se puede ir entendiendo la importancia del conocer o recordar todo lo que nos han orientado en las clases de español y para los que no somos licenciados en lengua castellana, la importancia de la transversalidad de este saber que, para crear conocimiento, debe ser básico. Conocer y practicar las habilidades de pensamiento como lo dice la lectura, ayuda a gestionar un producto agradable al lector.
Lo anterior ayuda sobremanera a resaltar y contextualizar la tesis que debemos buscar y escudriñar antes de lanzarnos a escribir el ensayo. De esta manera, la tesis es el centro de todas las ideas que convergen con las herramientas anteriormente expuestas.
Además, se hace énfasis en cuestiones de fondo y de forma que ayudan a reforzar la rigurosidad del escrito: el tener bastante argumento basado en referencias de autoridad y la forma como entrelaza los títulos y subtítulos que deben tener relación directa con la tesis. Esta conexión sería la clave para dar una estructura lógica, creíble y convincente al ensayo.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Saludo cordial, gracias por el comentario. Se han recogido elementos clave para redactar un ensayo.
Nelsy Teresa Mancilla Rodríguez dijo:
Mi nombre el Nelsy Teresa Mancilla Rodriguez, estudiante DECA uniamazonia. No joyfullwarm.No se por que sale asi
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Nelsy, gracias por tu comentario.
Mayra Alejandra Rivera dijo:
Qué interesante…tener la capacidad de escribir una carta mediante se aconseje de manera tan clara para escribir un ensayo, labor que para algunas personas es tedioso, es de admirar, qué elocuencia. Dejando claro, la importancia de la estructura, de que no es «transcribir la oralidad», hay que argumentar con solidez las ideas y operaciones de pensamiento en torno a la tesis, teniendo en cuenta las «bisagras lingüísticas», con un título seductor para el lector y no engañoso, y subtítulos si se requiere, enlazados y enriqueciendo al principal, junto a una continua revisión sin abandonar lo ya escrito, sino ir puliéndolo. Me animo a seguir leyendo este tipo de escritos, para un cómodo aprendizaje, felicitaciones Fernando.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Mayra, gracias por tu comentario. Buena ganancia.
Alba Nelly Giraldo Giraldo dijo:
«La carta a un colega ensayista» permite reflexionar y reconocer que la lectura y la escritura exige un pensamiento crítico que permita armar un andamiaje claro, para tener una tesis con argumentos y conectores lógicos que conlleven a una buena estructura.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Alba Nelly, gracias por tu comentario. Relee la carta e intenta inferir los puntos claves para redactar un ensayo.
Carlos Parra Losada dijo:
«Carta a un colega ensayista» nos invita a considerar el ensayo como una forma de expresión artística y personal el cual debe ser creado bajo una estructura, forma adecuada y llamativa para los lectores, así como un espacio para la reflexión crítica y la búsqueda constante de la comprensión de la vida. Este texto es un recordatorio valioso de la importancia del ensayo como género literario y de la contribución que los ensayistas pueden hacer a la cultura y al debate.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Carlos, gracias por tu comentario. Con base en esta carta, intenta poner en blanco y negro los elementos esenciales para redactar un ensayo.
Cristian Blanco Padilla dijo:
Como educador, este texto es sumamente útil porque brinda estrategias claras para fortalecer habilidades de escritura argumentativa, esenciales tanto para mi enseñanza como para mi propio desarrollo profesional. Me inspira a guiar mejor a mis estudiantes en la construcción de ensayos con estructura sólida, uso de tesis claras y pensamiento crítico. Además, me recuerda la importancia de fomentar la revisión continua y la coherencia en la expresión escrita. Incorporar estas herramientas en mi práctica no solo mejora la calidad del aprendizaje, sino que también me enriquece al cultivar un enfoque más analítico y reflexivo sobre los procesos de escritura.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Cristian, gracias por tu comentario.
Andrés Castillo Escobar dijo:
Encontré en “Carta a un colega ensayista” un espacio para reflexionar acerca de la importancia de la estructura, anterior a la elaboración de un escrito; una estructura que de soporte y evidencie un camino en la presentación de una idea o una tesis, comprendí que sin ella la probabilidad de perderse en las palabras o las ideas es alta; me resuena la idea propuesta acerca que, el fenómeno de escribir va más allá de poner la oralidad en texto, ejercicio que muchas veces nos lleva a caminos oscuros, pensado en la sagacidad del verbo. En el problema de las ideas sueltas que no responden a la intención del texto o que no se vinculan con él, en el reconocer que escribir es ir más allá de enunciar las ideas, es logar argumentarlas; darles consistencia a las proporciones, y que estas respondan a un hilo o interés mayor, lo que a su vez supone la obligación de investigar en el sentido estricto de la palabra, para conocer, para crecer, para ir acercándonos a seguras fuentes de sabiduría en cualquier tema
Andrés Castillo Escobar
II Semestre – Doctorado en Educación y Cultura Ambiental.
Universidad de la Amazonia
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Andreés, gracias por tu comentario. Subrayo lo que resaltas: «el fenómeno de escribir va más allá de poner la oralidad en texto, ejercicio que muchas veces nos lleva a caminos oscuros, pensado en la sagacidad del verbo».
laura agudelo dijo:
un cordial saludo.
quiero expresar mi más sincero agradecimiento por tu escrito. carta a un colega ensayista.
Ha sido un placer leerlo y me ha dejado profundas reflexiones sobre el arte de escribir ensayos.Admiro cómo abordas la importancia de estructuras las ideas y tener una tesis clara. Escribir un ensayo no es un acto espontáneo, si no un proceso consciente que requiere pensamiento critico, y revisión constante y una argumentacion bien fundamentada.
tu trabajo es fuente de inspiración.
con gratitud.
Fernando Vásquez Rodríguez dijo:
Laura, gracias por tu comentario. Confío en que mis ideas sirvan de aliciente y ayuda para tus próximo ensayos.
Adriana Gonzalez dijo:
Que maravilla. La carta (de navegación) es una clase magistral. Tanto contenido y tanta claridad!. Felicitaciones maestro.
fernandovasquezrodriguez dijo:
Adriana, gracias por tu comentario.
fernandovasquezrodriguez dijo:
Cecilia, gracias por tu comentario.
Cecilia Bustamante dijo:
Querido y preciado Maestro
Que buenas recomendaciones. Además de ser un excelente ejemplo de carta, que es la tarea para cerrar con broche de oro el nivelatorio, es un compendio de consejos para todos y cada uno de los semestres de la maestría.
Invito a cada estudiante que lea esta esquela a que aproveche estas lecciones y las tenga como patrón de consulta, puesto que, sirven, tanto para los trabajos de los diferentes seminarios, como para, la composición escrita de los párrafos del trabajo de investigación. Gracias Maestro por no abstenerse y dar todo su conocimiento en cada instrucción.