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Fernando Vásquez Rodríguez

~ Escribir y pensar

Fernando Vásquez Rodríguez

Archivos de etiqueta: Entrevistas a escritores

Los consejos de Italo Calvino para escribir

15 lunes May 2023

Posted by Fernando Vásquez in APRENDER A ESCRIBIR, Del diario

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Ítalo Calvino, Entrevistas a escritores, He nacido en América

Ediciones Siruela publicó en este 2023 las entrevistas que Ítalo Calvino dio a varios medios impresos, radiales o televisivos a lo largo de su vida, desde 1951 hasta 1985. He nacido en América es el título que aglutina las 49 entrevistas. A lo largo de las 364 páginas el escritor comparte opiniones y juicios sobre diferentes aspectos relacionados con sus obras de ficción, sobre el mundo editorial, al igual que ofrece puntos de vista sobre la lectura, la historia y algunos temas coyunturales de política. Después de disfrutar estos testimonios, expresados a lo largo de más de 30 años, me ha parecido interesante compartir los subrayados que fui haciendo sobre un tópico: el oficio de escribir. En estas declaraciones de Calvino no sólo hay técnicas y consejos, sino reflexiones útiles para todos aquellos que cultivamos un amor por la literatura y por la artesanía de la escritura.

“Las historias que siempre me ha interesado contar son aquellas que relatan la búsqueda de una humanidad plena y de su integración, que puede alcanzarse superando pruebas prácticas y morales, más allá de las enajenaciones y desequilibrios impuestos al hombre contemporáneo”.

“Podríamos decir que quien acepta el mundo como es será un escritor naturalista; quien no lo acepta y hace lo posible por explicárselo y cambiarlo, será un escritor de fábulas”.

“No importa qué elegimos escribir, tenemos muchas ideas que permanecen en el tintero. De pronto, llega el momento, encontramos el estado de ánimo que nos ubica en la necesidad de escribir, entonces elegimos la idea que nos parece más apta, la que corresponda al estado de ánimo y la desarrollamos. Si la desarrolláramos en otro momento resultaría algo muy diferente. Y si eligiera escribir en ese momento no aquella historia, sino otra, saldría un relato muy diferente, aunque en el fondo, a causa de una carga interna, habría un verdadero ‘contenido’ equivalente, en caso de haber elegido la primera historia. Hablo de un estado de ánimo general, la manera de sentir el mundo y la anécdota, no tanto de un estado de ánimo privado, intimista o psicológico”.

“Cada texto nace de una especie de nudo lírico-moral que se forma poco a poco, madura y se impone. Se entiende que después viene la diversión, el juego y la invención del mecanismo. Pero este nudo inicial es un elemento que debe formarse por sí mismo: la intención y la voluntad intervienen muy poco. Esto no se aplica únicamente en las historias fantásticas, vale para los núcleos poéticos de toda obra narrativa, realista e incluso autobiográfica”.

“Para escribir un libro no basta con querer hacerlo. Es necesario la formación de una especie de campo magnético: el autor aporta sus conocimientos técnicos, su disponibilidad para escribir y su tensión gráfico-nerviosa. El autor es solo un canal, los libros se escriben a través de él”.

“El trabajo literario solo tiene sentido si en la cara local, provinciana, se puede encontrar una razón cosmopolita y en la cara interplanetaria se encuentran los estados de ánimo locales”.

“Lo bueno de escribir es la felicidad de hacer algo práctico, la satisfacción de la tarea terminada”.

“A veces, mientras escribo, leo mi texto con los ojos de una persona determinada, imaginándome ser alguien que sé es mi lector. Y entiendo que soy leído por personas muy diferentes, que no tienen que ver una con la otra. Y ese es el verdadero desafío: no tener un público homogéneo, sino lectores diferentes”.

“Escribir implica una moral en la cual la precisión es un valor, en la que todo eso requiere del esfuerzo, para enriquecer las relaciones de la vida”.

“La escritura es un trabajo con bastantes tiempos muertos”.

“La palabra hablada me disgusta. Esa materia sosa e informe que sale de mi boca solo me inspira desagrado. No me gusta oírme hablar… Aunque las cosas no me resultan mejores en lengua escrita, al menos al primer intento. La inexactitud, la vaguedad, la aproximación y la sensación de estar en arenas movedizas, eso es lo que me irrita de la palabra. Es por eso que escribo: para dar forma, orden y coherencia a esa cosa inexacta”.

“Si alguien tiene un recuerdo, así sea vago o indeterminado, y busca trasladarlo a la escritura, lo puede lograr una vez que ha realizado la labor de clarificación para sí mismo y para los demás, pero ha perdido la vibración que existía antes de expresarlo. Ha perdido la emoción. Es un riesgo modesto, pero quise señalarlo de todas formas”.

“Creo incluso que la duda es lo único que un escritor puede enseñar. Dudar significa poner en crisis todos los entusiasmos, todas las ideas incuestionables, demasiado arraigadas”.

“Se escribe para intentar sustraer de la degradación general un trozo de universo —no más grande que una página de escritura—.”

“Intentar dar forma a una materia escrita quiere decir luchar con la lengua, con la expresión. En mi opinión, no hay otro modo de entender la escritura”.

“Escribir es muy difícil. Lo que da satisfacción es haber escrito, no el acto de escribir en sí mismo”.

“La frase escrita es el resultado de un esfuerzo, de aproximaciones sucesivas, de borrones. Hasta se puede decir que mientras más espontánea parece una frase, más trabajo se hizo con ella, es una labor interminable”.

“Escribir es mandar mensajes y contenidos por una vía especial. No simplemente transmitir una información, sino transmitir todo un mundo individual. En la escritura se comparten las propias obsesiones y tics lingüísticos que repercuten sobre las obsesiones personales del lector”.

“Cada escritor tiene su tono, su acento; es un poco como el timbre de la voz, un temperamento”.

“Creo que no me planteo el problema del éxito, escribo algo que me interesa escribir. Por lo general, me pongo un problema, quiero escribir un libro de estas características, que presente determinadas dificultades, suelo hacer apuestas conmigo mismo, es una especie desafío personal, ‘veamos si logro escribir algo así’”.

“La escritura es el modo en que logro hacer pasar cosas a través mío, cosas que tal vez vienen a mí de la cultura que me rodea, de la vida, de la experiencia, de la literatura que me precede y a la que yo, por mi parte, aporto mis experiencias personales, esas que atraviesan a todo ser humano, para ponerlas en circulación. Es por eso que escribo: para volverme instrumento de algo que toda seguridad es más grande que yo”.

“El escritor o el poeta, que se cree inspirado y se considera una pura expresión de su sentimiento, está sometido a condicionamientos desconocidos. Así, pues, es necesario que él mismo se imponga reglas a seguir, como hacían los poetas clásicos; solo con este andamiaje se logrará decir algo verdadero”.

“La poesía se puede apoyar en una métrica evidente o implícita, en tanto que la prosa continuamente debe inventarse un tiempo, una musicalidad. El sentido rítmico es fundamental: un episodio extraordinario puede desaparecer si, cuando se traslada a la página escrita, no logra transmitir el ritmo necesario al lector. Transmitir el sentido de velocidad, o de esa pausa, en la que lo escrito toma un respiro lento, volviéndose casi un adagio, un ritmo de música parsimoniosa; eso es trabajar con el tiempo, porque la rapidez no necesariamente está expresada con palabras y frases cortas, sino con un trabajo estilístico que la transfigura como una aceleración natural del latido del tiempo”.

“El deber de todo escritor es hacer cosas que vayan más allá de sus posibilidades”.

“El problema de la imaginación para el escritor se plantea en esta disyuntiva: ¿existe una imaginación visual o una imaginación verbal? Yo en lo personal diría que me baso en un procedimiento mixto. Habitualmente lo que me viene a la mente en primer término es una imagen visual. Puede estar acompañada (o puede no estarlo) por partes o fragmentos de frases. Sin embargo, el momento verdaderamente decisivo es cuando me pongo a escribir y, conforme me vienen las palabras y las frases, cambian incluso la visión y la intención originales. Pueden transformarse por completo y, por lo general, las imágenes son olvidadas y sustituidas por la imaginación que se pone en acto durante la escritura y queda inscrita en la página”.

“La escritura será siempre un intento por alcanzar la infinita multiplicidad de la experiencia, a la que no se llegará nunca. Un poco como cuando se intenta escribir un sueño, y te percatas de que para escribir un sueño de unos cuantos segundos es necesario manchar páginas y páginas”.

“Creo que la prosa requiere la utilización de todos los recursos verbales que se poseen, al igual que en la poesía: rapidez y precisión para elegir los vocablos, economía, riqueza de significados e inventiva para distribuirlos. Estrategia, ímpetu, movilidad y tensión en la frase, agilidad y ductilidad para moverse de un registro a otro, de un ritmo a otro”.

Herta Müller al abrigo de sus palabras

09 sábado Sep 2017

Posted by Fernando Vásquez Rodríguez in Del diario

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Entrevistas a escritores, Herta Müller, Mi patria era una semilla de manzana

Herta Müller

Herta Müller: «Lo que más te protege también es lo que más te quema».

Acabo de terminar la larga y sesuda entrevista de la editora Angelika Klammer con la premio Nobel Herta Müller, titulada Mi patria era una semilla de manzana. El texto final, que fue corregido por la novelista, posee un tono sincero e íntimo y muestra el conocimiento profundo de la entrevistadora sobre la obra de esta escritora rumana asilada en Alemania desde 1987. Las más de doscientas páginas del libro publicado por Siruela en el 2016, resulta revelador para comprender libros como En tierras lejanas, El rey se inclina y mata, Todo lo que tengo lo llevo conmigo, Hoy hubiera preferido no encontrarme a mí misma o La bestia del corazón. Dice tantas cosas Herta Müller en esta conversación. Habla en extenso sobre el paisaje de su niñez en Nitzkydorf, sobre su madre y su gran amigo Oskar Pastior, sobre la constante persecución de los servicios secretos del dictador Ceauçescu, sobre el miedo y la soledad en un estado socialista, sobre su manera de entender la escritura… que me ha parecido conveniente sacar en limpio algunos de mis subrayados para compartirlos con los lectores de este blog. Escuchemos, entonces, a esta opositora de las medias verdades:

“La muerte siempre ha significado para mí que la tierra te come”.

“Al fijar la infancia sobre el papel se vuelve más terrible de lo que fue. La perspectiva del niño que recogemos en los libros encierra un truco literario. Es verdad que muchas cosas son reales, pero todas aparecen en palabras organizadas unas antes de otras, unas después o detrás de otras… sin embargo, en el momento en que se vivieron, todo estaba revuelto, superpuesto, amontonado o sucedía a la vez”.

“Uno hace lo que manda la superstición, pero siempre queda la duda de si lo ha hecho a tiempo o durante el tiempo suficiente… porque la superstición no es como el mecanismo de una puerta. Se hace lo que impone, pero la incertidumbre persiste porque procede de su dimensión poética y esa dimensión poética no puede controlarse”.

“Creo que la ternura inesperada te puede asustar igual que la violencia inesperada, por no decir que más todavía”.

“Lo que sigo sin saber es si acaso existe también una risa en negativo, por así decirlo, una inversión de la risa, mucho más demoledora, mucho más profundamente triste que el llanto”.

“La deportación puso fin a trescientos años de traje regional campesino, no hizo falta que lo decidiera nadie, como tampoco podría haberlo evitado nadie”.

“También las relaciones estrictamente personales de cualquier familia, hasta lo que hay en ellas de instintivo y no verbalizado, tienen una dimensión política, puesto que son una reacción al sistema político en que se enmarcan”.

“Creo que nunca sirven de mucha excusa los orígenes de uno, o haber tenido una infancia feliz o infeliz, o haber estado a salvo o haber sido víctima de la violencia. Por supuesto que cada uno es el resultado de algo, pero eso es responsabilidad suya”.

“La belleza de las frases era para mí una necesidad urgente y diaria, pero escribía para encontrar algo a lo que agarrarme yo frente a la miseria de la vida, no porque quisiera hacer literatura”.

“En mis ejercicios mentales con palabras me daba cuenta de que lo poético es real y de que el brillo centelleante de lo poético revela mejor que nada la mierda que es la vida”.

“En la cabeza de quienes blanden el concepto de patria como una ideología no cabe la idea de que se pueda amar lo que no se soporta, de que el amor y el hastío puedan ser lo mismo, de que hay cosas donde los contrarios se mezclan de una forma muy distinta de lo que se puede describir”.

“Para escribir una frase tengo que transgredir los hábitos lingüísticos de las palabras, y las palabras se recomponen de acuerdo con un ritmo y una sonoridad, se vuelven precisas de un modo inesperado y dicen por primera vez aquello que yo no sabía que sabía”.

“La arrogancia pobretona de los funcionarios comunistas y su lenguaje no verbal son siempre los mismos hasta en el último rincón del mundo, como lo son sus maneras entre untuosas y patosas”.

“La soledad no es un efecto secundario, sino el objetivo de los Servicios Secretos. Cuando eres víctima de acoso, el miedo y la soledad van de la mano”.

“Aquella fealdad omnipresente era la única igualdad que existía en el socialismo. Y era intencionada, formaba parte del programa de la dictadura”.

“La uniformidad de lo feo acaba deprimiéndote, hace que te vuelvas apático y que todo te dé igual, y eso era lo que quería el Estado”.

“Socialismo es sinónimo de expulsión de la belleza”.

“Yo creo que la belleza es un apoyo en la vida, te protege, te resguarda. Le feo hace que cualquier entorno inspire rechazo, no puedes sentirte en casa en él. Cuando la belleza falta por completo durante mucho tiempo, empieza a imperar la tristeza. La gente se vuelve a agresiva y se pone a la defensiva al mismo tiempo”.

“Y sigo convencida de que la mejor manera de distraerse es observando algo muy fijamente. Observar muy fijamente implica descomponer. Los detalles se hacen tan grandes que el conjunto que puedan formar desaparece de escena”.

“La estética no se limita a los ‘recursos estilísticos’, la estética es sustancia. Determina el contenido de todo, no solo el contenido de la frase que se escribe”.

“Fueron las metáforas las que me ayudaron a tomar conciencia de la realidad prosaica y sencilla de las cosas”.

“La estética aprendida no tiene nada que ver con la estética ya dada. La aprendida solo se puede emplear después de haberla inventado”.

“Cuando hablo de la escritura, estoy en la esfera de lo general, utilizo categorías y conceptos. Y justo eso es lo que  no tiene cabida en la escritura. Y lo que pertenece a la escritura está fuera de mi alcance cuando no estoy dentro de ese proceso. Yo no sé hablar como escribo. Y sería un despropósito intentar hacerlo”.

“Las palabras no son solamente letras, sino que también te dejan una imagen en la cabeza. Las palabras se te pueden olvidar, pero las imágenes se te graban en la cabeza y permanecen”.

“No hay que olvidar que en los medios de comunicación estatales estaba prohibida la música popular auténtica, precisamente porque, como canta las alegrías o las penas, siempre se refiere al individuo al mismo tiempo que apela a lo universal. Esos contenidos no se los podía permitir el régimen. El folclore de verdad era subversivo por su autenticidad”.

“A los alemanes nos destrozó tanto el nazismo que ya no somos capaces de establecer ese vínculo tan natural y tan sano con el folclore. Cuando se ha envenenado algo tanto, nunca vuelve a restablecerse del todo”.

“Llevar una canción en la cabeza era tener un lugar donde esconderte, un escondite bello que iba contigo”.

“No es necesario llamar ‘poética’ a una palabra para sentir en ella la urgencia de la poesía”.

“El alcohol y la desesperación combinan muy mal, pero es muy típico del este de Europa”.

“La única rama de la economía que resultó productiva en el socialismo fue la producción de miedo”.

“Para mí las tumbas representan la desolación total. Nunca he entendido que la gente vaya al cementerio como si fuera al parque”.

“Es cierto que escribir es una necesidad interior y, al mismo tiempo, va en contra de una resistencia también interior. Siempre escribo para mí misma y en contra de mí misma”.

“En la escritura, lo vivido me mira de nuevo, con otros ojos. Con ojos vidriosos, no con una mirada natural”.

“Creo que hace años que confío plenamente en la escritura. Con el paso del tiempo, la escritura ha consolidado un hábito externo que consiste en intentar mirar la vida de nuevo con los ojos del lenguaje”.

“Yo no podría soportar la escritura si lo principal en mis textos no fuera esa verdad inventada del lenguaje en la que lo bello duele”.

“Percibir las cosas con tantísimo detalle es muy peligroso. Por otro lado, también es una tabla de salvación, pues el detalle permite agarrarse a lo pequeño en lugar de enfrentarse al todo. El detalle es un sustituto de la privacidad que te han robado, un trozo de voluntad propia dentro del sistema del campo, de ese sistema que solo se rige por órdenes y decisiones arbitrarias”.

 

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