"Autorretrato enfermo", ilustración de Fernando Vásquez.

«Autorretrato enfermo» (2004), pintura de Fernando Vásquez.

Tengo una curiosidad y una pasión permanente por conocer. Tal vez por ello soy un bibliófilo consumado y un semiotista de oficio. Me intriga el acaecer del mundo y el comportamiento de las personas. No soy indiferente ante lo que me rodea. Tal interés me ha llevado a convertirme en escritor. Soy de carácter decidido, pero someto mis acciones a una larga reflexión. Me considero persistente y me precio de llevar a la práctica ideas que para muchos resultan difíciles de alcanzar. Puedo imponerme disciplinas con entregada devoción. Por lo general soy de temperamento tranquilo, afable; y silencioso cuando la ira o la impaciencia –mis dos monstruos íntimos– me  atenazan el espíritu.  Sé perdonar y tengo la gracia de no albergar ni rencores ni odios imperecederos. Me satisface ayudar a los necesitados y soy feliz al tratar de enseñarles a otros lo que conozco. Tengo facilidad de expresión y habilidades sociales para relacionarme. No soy fanático ni sectario, tampoco proclive a la ostentación de bienes materiales; detesto la inautenticidad y la habladuría envenenada. Valoro en mí y en los más cercanos la lealtad; busco, por lo mismo, establecer vínculos gestados más desde la confianza que en el miedo. Creo en el amor tranquilo de las certezas compartidas. Llevo izada en mis acciones la honestidad como bandera ética.