Fotografía de Carlos Andrés Rubio Cruz.

PERSPECTIVA

El infinito que parece tan lejano,

el que buscan los hombres

con máquinas y números,

el mismo que agobia a místicos

y filósofos de complejas ideas,

esa dimensión cercana a las estrellas

puede estar en las cosas sencillas.

El infinito es cuestión de perspectiva,

de entender de otra manera la existencia:

un instante puede ser eterno,

en una palabra cabe todo el universo.

El infinito no es lo interminable,

sino la súbita conciencia de nuestra finitud.

Fotografía de Eduardo Flores.

VIENTO Y OLVIDO

Lucha el hombre para ser recordado,

aspira perdurar

como la consistente piedra

o el pedernal incorruptible.

Construye mundos,

edifica palacios,

traza surcos profundos en el tiempo.

Hasta intenta habitar

en los territorios de las nubes.

Todo es inútil:

las ruinas sepultarán

los portentosos ideales;

el viento y el olvido

se instalarán siempre en esos sueños.

Solo la naturaleza

conserva intactos y en pie sus verdes orígenes.

Fotografía de Carlos Andrés Rubio Cruz.

EL CAMINO DE LA LUZ

La vía que conduce a lo absoluto,

la puerta diminuta

para entrar a su centro,

siempre está protegida por enormes columnas,

por recias certidumbres hechas de piedra.

Las grandes preguntas se encierran

en nuestras propias construcciones.

Lo mejor, entonces,

si se quiere ir al fondo del misterio

es continuar avanzando, agachar la cabeza,

y seguir las huellas de la luz

inscritas en las pisadas de antiquísimos viajeros.

Quizá la eternidad buscada

se abra poco a poco con nuestros pequeños pasos.