PERSPECTIVA
El infinito que parece tan lejano,
el que buscan los hombres
con máquinas y números,
el mismo que agobia a místicos
y filósofos de complejas ideas,
esa dimensión cercana a las estrellas
puede estar en las cosas sencillas.
El infinito es cuestión de perspectiva,
de entender de otra manera la existencia:
un instante puede ser eterno,
en una palabra cabe todo el universo.
El infinito no es lo interminable,
sino la súbita conciencia de nuestra finitud.
VIENTO Y OLVIDO
Lucha el hombre para ser recordado,
aspira perdurar
como la consistente piedra
o el pedernal incorruptible.
Construye mundos,
edifica palacios,
traza surcos profundos en el tiempo.
Hasta intenta habitar
en los territorios de las nubes.
Todo es inútil:
las ruinas sepultarán
los portentosos ideales;
el viento y el olvido
se instalarán siempre en esos sueños.
Solo la naturaleza
conserva intactos y en pie sus verdes orígenes.
EL CAMINO DE LA LUZ
La vía que conduce a lo absoluto,
la puerta diminuta
para entrar a su centro,
siempre está protegida por enormes columnas,
por recias certidumbres hechas de piedra.
Las grandes preguntas se encierran
en nuestras propias construcciones.
Lo mejor, entonces,
si se quiere ir al fondo del misterio
es continuar avanzando, agachar la cabeza,
y seguir las huellas de la luz
inscritas en las pisadas de antiquísimos viajeros.
Quizá la eternidad buscada
se abra poco a poco con nuestros pequeños pasos.


