• Autobiografía
  • Conferencias
  • Cursos
  • Del «Trocadero»
  • Del oficio
  • Galería
  • Juegos de lenguaje
  • Lecturas
  • Libros

Fernando Vásquez Rodríguez

~ Escribir y pensar

Fernando Vásquez Rodríguez

Archivos de etiqueta: Comentarios de poemas

Vejez con hojas verdes, según Antonio Machado

18 domingo Ago 2024

Posted by Fernando Vásquez Rodríguez in Comentarios

≈ 4 comentarios

Etiquetas

"A un olmo seco", Antonio Machado, Comentarios de poemas, Lectura de poemas

He escrito varias entradas en este blog sobre la fuerza que tienen ciertos poemas –desde su primera lectura– para conmovernos o interpelar nuestra conciencia. En muchas ocasiones es porque nos revelan algo esencial de lo que somos y, en otras, porque nos entrevén situaciones futuras por las que transitarán nuestros pasos. Retomemos, entonces, uno de esos poemas y descubramos por qué llega tan hondo a nuestra alma. Se trata de “A un olmo seco”, contenido en su libro Campos de Castilla.

La primera estrofa nos sitúa, de una vez, en el motivo lírico del poema. Antonio Machado describe bien la vejez de un árbol, su deterioro: además de vetusto, está partido por un rayo y, en su centro, se nota completamente podrido. Sin embargo, de tal tronco viejo brotan “algunas hojas verdes”. Ese contraste entre la evidencia de la ancianidad y el sutil reverdecimiento es el que el poeta va a exponer a lo largo del texto.

Las estrofas que siguen le van a servir a Machado para detallar más aquel olmo viejo. Nos dice que es centenario y que está arriba de una colina, bañada por río Duero ­–el que fluye “por hoces y barrancas”, el que lleva hacia el mar a la melancólica Castilla­–; describe su corteza blanquecina “manchada” por el “musgo amarillento”, como si fuera un tipo de óxido corrosivo; y para terminar ese retrato de menoscabo, afirma que su tronco se nota “carcomido” y lleno de polvo. El resultado de esa condición centenaria lleva al poeta a decir que este árbol no será “como los álamos cantores que guardan el camino y la ribera”; que en sus ramas no se posarán los “pardos ruiseñores”. Es un árbol viejo y solitario, un árbol habitado únicamente por ejércitos de hormigas y por “arañas”. El olmo está podrido por dentro, el olmo está seco y quebrado en sus entrañas, el olmo está condenado a un marchitado silencio.

Pero a pesar de todo ello, de los rasgos de envejecimiento que preludian el hacha del leñador o que los carpinteros hagan de él “melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta”, el poeta quiere detenerse en ese pequeño destello de la “rama reverdecida”. Sabe que por su condición decrépita y añosa lo más seguro es que algún “torbellino” lo descuaje o que termine ardiendo en “alguna mísera caseta”. No obstante, al apreciar esa mínima rama verde que sobresale de la figura gris, Machado exclama o exhorta al tiempo, para que le sea posible contemplar “otro milagro de la primavera”. Anhela ver cómo la vida renace de sus propios añicos. El poeta reconoce que el olmo está envejeciendo –quizá como él–, pero mantiene la esperanza de vivir otros años, de mantenerse en pie, de poder levantar su corazón “hacia la luz y hacia la vida”.

Los últimos versos de la quinta estrofa nos vuelven al inicio del poema. Lo que Antonio Machado quiere guardar en su memoria, la anotación que desea escribir en su cartera, es esa “gracia de la rama verdecida” en aquel tronco seco, destruido y cubierto de polvo. Este contraste entre lo más deslustrado y corroído con algo brillante y lleno de frescura es el detalle que al poeta le parece memorable y que le sirve de reflexión para su existencia. En medio de la vejez es posible que nazcan retoños de nueva vida; el sumo ocaso puede albergar brotes de primavera. Desde luego, se trata de una esperanza o, si somos más trascendentales, de un “milagro”. El poeta sabe, como lo escribiera Jorge Manrique, que “nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir”; pero antes de que eso suceda, antes de que el peso de los años nos descuaje y lleve nuestros huesos hacia ese otro océano, es saludable para el espíritu mantener la espera en que alguna dimensión de nuestro  ser puede reverdecer, o convencernos de que nuestro corazón tiene la potencia para seguir refloreciendo.

Una relectura completa del texto, escrito en Soria en 1912, nos permite subrayar la importancia de confiar en que vengan las “lluvias de abril y el sol de mayo” antes que caigamos para siempre, antes que seamos cenizas al borde del camino, antes que nos diluyamos en el vasto infinito. Esa reiteración en el “antes que” no es solamente una súplica, sino una arraigada confianza de los caminantes poetas como Antonio Machado.  El autor sevillano, curtido en “meditaciones rurales”, nos enseña con este simbolismo del olmo seco que así estemos viejos y con la carcoma corroyéndonos las entrañas, “el corazón sigue latiendo… y que no todo se lo ha tragado la tierra”

Devoción por la poesía

22 jueves Nov 2012

Posted by fernandovasquezrodriguez in Ensayos

≈ 12 comentarios

Etiquetas

Comentarios de poemas, Leer poesía, Vivir de poesía

Imagen de Brad Holland

¿Qué ha pasado con la devoción y el gusto por la poesía, tan habitual y cotidiana en tiempos pasados? ¿Dónde están aquellos poemas que nuestros mayores guardaban en la memoria como si fueran talismanes o consignas para su vida? ¿Por qué esta despreocupación o alejamiento de las aguas siempre frescas de la poesía?

Pueden ser muchas las respuestas. Me aventuro a decir que una de ellas es el descuido de los padres al no inculcar o sembrar en sus hijos más pequeños una semilla de este fruto lírico. También es posible que los maestros y maestras ya no tengan entre  sus objetivos prioritarios la educación de la sensibilidad y el acercamiento a este nombrar hecho de metáforas y ritmos concentrados. O puede ser que la razón mayor sea esta misma época en la que vivimos, tanto más acelerada y consumista como superficial y deshumanizada. Quizá sean estos tiempos tan obnubilados por el fetichismo de la televisión y los mensajes liliputienses, los que hayan puesto a la poesía en la picota de las cosas complicadas y difíciles o en la buhardilla de los artefactos inútiles.

Precisamente y como una alternativa a dicho vacío poético es que me he animado a escribir Vivir de poesía. He intentado construir una obra que pueda tener diversos usos: en principio, que pueda leerse como una antología poética, como un abanico de 40 poemas dignos de retener en nuestra mente, o al menos de frecuentar en nuestros ratos de solaz o soledad. La selección de esos 40 poemas ha sido el resultado de una labor investigativa concienzuda y de varios años de lecturas y relecturas de poemas. Porque lo más difícil fue encontrar aquellos poemas que se adecuaran al objetivo central de mi pesquisa: tener como motivo el ser faros o guías para iluminar nuestra existencia; poemas que sirvieran de orientación vital o que albergaran en sus versos una lección profunda para el difícil arte de aprender a vivir o convivir. En consecuencia, utilizar este libro como una antología poética es una primera clave de acceder a sus páginas.

La segunda forma de abordar esta obra es la de considerarla como un repertorio de ejemplos de comentarios a textos poéticos. Un ejercicio de comprensión y análisis de poemas. He pensado que podría ser interesante, no sólo seleccionar los poemas, sino además compartirles a los lectores algunas pistas de entrada o al menos unos subrayados para hacer más legible y rica la textura comunicativa de los versos. En este caso, el comentario sirve de caja de resonancia al poema y, a la vez, de guía de lectura o aproximación a su sentido profundo.

La tercera entrada al libro es la de retomar los 40 ensayos, con sus respectivos títulos, como una guía del saber vivir, o como unas reflexiones sobre la vida buena de la que hablaba Aristóteles y los filósofos contemporáneos de las éticas del cuidado y la virtud. Ensayos enfocados en determinadas situaciones o experiencias por las que todo ser humano debe pasar: las pérdidas amorosas, la vejez, el desánimo, las dudas existenciales, los pequeños vicios, los remordimientos y la culpa, el egoísmo, la tentación del dinero fácil… O asuntos relacionados con esa tarea permanente de forjar nuestro espíritu o afinar el temperamento y el carácter: la impaciencia, el estudio, la bondad, la esperanza, la trascendencia, la verdad, la alegría… Si es ésta la vía elegida por los lectores, el libro puede servir de motivación y consejo ante eventos problemáticos o circunstancias propias del difícil arte de aprender a vivir.

Sea como fuere, me gustaría que esta obra contribuya en algo a acercar la poesía a las nuevas generaciones, o para recordarles a los más adultos la existencia del manantial revelador de la palabra lírica. Esa es la mayor aspiración que tuve al escribir Vivir de poesía. Y esa es también la invitación que les deseo hacer a los lectores: a llevar en su mente y en sus corazones la reserva de algunos versos, a frecuentar la vía poética, a propiciar la lectura de poemas en sus hijos o alumnos, a izar la bandera de la palabra íntima, a descubrir la cifrada sabiduría del canto vuelto verso. Porque la poesía, y eso no sobra repetirlo, es más que palabras bonitas o rimadas, mucho más que los mensajes provocados por los amores adolescentes. La poesía es otra forma de conocimiento. Otra manera de entender y comprender lo que somos.

Entradas recientes

  • Las caídas de Altazor de Vicente Huidobro
  • Simplismo de lo político en las campañas presidenciales
  • Los poetas premios Nobel hablan de su oficio
  • Un libro sobre la urgencia y relevancia de la escucha
  • La visita de la señora Soledad

Categorías

  • Aforismos
  • Alegorías
  • Apólogos
  • APRENDER A ESCRIBIR
  • Cartas
  • Comentarios
  • Conferencias
  • Crónicas
  • Cuentos
  • Del diario
  • Diálogos
  • Ensayos
  • Entrevistas
  • Fábulas
  • Homenajes
  • INVESTIGACIÓN
  • LECTURA
  • Libretos
  • Libros
  • Novelas
  • OFICIO DOCENTE
  • Pasatiempos
  • Poemas
  • Reseñas
  • Semiótica
  • Soliloquios

Archivos

  • 2026
  • 2025
  • 2024
  • 2023
  • 2022
  • 2021
  • 2020
  • 2019
  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012

Enlaces

  • "Citizen semiotic: aproximaciones a una poética del espacio"
  • "Navegar en el río con saber de marinero"
  • "El significado preciso"
  • "Didáctica del ensayo"
  • "Tensiones en el cuidado de la palabra"
  • "La escritura y su utilidad en la docencia"
  • "Avatares. Analogías en búsqueda de la comprensión del ser maestro"
  • ADQUIRIR MIS LIBROS
  • "!El lobo!, !viene el lobo!: alcances de la narrativa en la educación"
  • "Elementos para una lectura del libro álbum"
  • "La didáctica de la oralidad"
  • "El oficio de escribir visto desde adentro"
  • “De lectores, leedores y otras consideraciones sobre las prácticas de lectura en la educación superior”
  • "El libreto de radio: una artesanía recuperable"
  • "Las premisas de Frankenstein: 30 fragmentos para entender la posmodernidad"
  • "La semiótica: una ciencia explicativa para comprender los signos de la cultura"
  • "La semiosis-hermenéutica una propuesta de crítica literaria".
  • "Entre líneas: la mirada del escritor"

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Únete a otros 1.005 suscriptores

 

Cargando comentarios...