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Fernando Vásquez Rodríguez

~ Escribir y pensar

Fernando Vásquez Rodríguez

Archivos de etiqueta: Fechas especiales

Celebrar el fin de año

31 martes Dic 2019

Posted by Fernando Vásquez Rodríguez in Del diario

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Fechas especiales, Fiesta de año nuevo, Música y existencia, Vida cotidiana

Celebrar año nuevo

Las fiestas navideñas, que tanto reiteran la alegría y el compartir en familia, tienen un momento culmen en la noche del 31 de diciembre. Es la fecha para despedir un año y darle la bienvenida a otro. Dicho ambiente de fiesta se ha ido consagrando en temas musicales, en canciones que con el pasar de los años se vuelven hitos de festejo y de recordación imborrable. En cada país hay orquestas, grupos musicales o cantantes insignes asociados a esta celebración. En Colombia, por ejemplo, Rodolfo Aicardi es uno de ellos. “Cantares de navidad”, un tema original del puertorriqueño Benito de Jesús, sirvió y sirve de telón de apertura y de cierre a las fiestas decembrinas. Entre la alegría y la tristeza el año nuevo aparece como un regalo floral sacado de algún jardín cultivado por el tiempo.

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¿Y con quién se desea celebrar el año nuevo?: con el ser que amamos, con los parientes más cercanos, con los amigos de toda la vida… Con todo ellos queremos recibir el primer día del año, abrazarnos en signo de fraternidad y unión perentoria. No en vano tratamos de que toda la familia esté reunida; aún aquellos parientes más lejanos anhelamos que estén presentes. El brindis de año nuevo rubrica los lazos de la sangre o ese otro vínculo de los afectos elegidos. Mucho de ese sentimiento está contenido en la canción emblema de fin de año, “La víspera de año nuevo”, compuesta por Tobías Enrique Pumarejo y popularizada por Guillermo Buitrago. Al escuchar este tema surge en nosotros el afán de reiterarles a las personas de nuestro núcleo afectivo los deseos por su salud y prosperidad, por la mayor felicidad en el año que comienza. ¡El inicio de año nuevo es una fecha para felicitar en cuerpo y alma!

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Algo de nostalgia trae esta celebración. Porque a la par que se festeja lo nuevo, el año que comienza, también se da gracias por lo vivido, por el otro año de vida que hemos logrado llevar hasta el final. A veces se celebra el 31 de diciembre, simbolizando en la quema de muñecos, el acabose de un hecho nefasto, de una enfermedad que nos tuvo recluidos y postrados, o el dolor por la pérdida de un ser querido; y en otros casos, se festeja en este día un logro personal destacado, un buen negocio, una meta que parecía imposible de alcanzar, un giro favorable de la fortuna. Damos gracias al año viejo porque alguien a bien tuvo regalarnos su amor o su ternura, porque sacamos adelante un proyecto, porque salimos avante de situaciones dolorosas o adversas. Precisamente, Crescencio Salcedo interpretó ese sentimiento de gratitud hacia el año que nos deja y que es, al menos en nuestro país, otro hito musical de fin de año: “Yo no olvido el año viejo”. La voz de Tony Camargo y la Orquesta de Rafael de Paz le dieron a esta canción el tono perfecto de la añoranza vuelta agradecimiento.

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Pero el eje fundamental de celebrar el último día del año es la exaltación de lo porvenir. Si hay algo medular en esta fiesta decembrina en la que abunda la comida, las bebidas, el baile, es el augurio porque el futuro nos sea grato, favorable o placentero. De alguna manera al brindar por un año nuevo lleno de salud y prosperidad lo que estamos declarando es que anhelamos renacer. Y si hubo algo que nos hizo sentir frágiles o desdichados, si las cosas no salieron del todo como quisimos, al levantar las copas, al mirar hacia el cielo cómo explotan en luces multicolores los juegos pirotécnicos, lo que hacemos en verdad es direccionar de nuevo nuestra voluntad o reconducir el rumbo de nuestro espíritu para vientos favorables, tierras prósperas o un tranquilo estado de bienestar. Al gritar, ¡feliz año!, lo que decimos es que aún sentimos en el corazón el palpitar vigoroso por nuevas aventuras o que estamos dispuestos a sembrar otra vez la parcela de nuevos proyectos. La BiIlo’s Caracas Boys supo concretar muy bien esta emoción de renacimiento que trae consigo el inicio de empezar otro tiempo: “Año nuevo, vida nueva”.

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Acción de gracias

31 lunes Dic 2018

Posted by Fernando Vásquez Rodríguez in Del diario

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Fechas especiales

Marie Cardouat

Ilustración de Marie Cardouat.

El día de acción de gracias, tan celebrado por estadounidenses y canadienses, es una fecha en la que se rememora el festival de la cosecha y se dispone el espíritu para el agradecimiento. Aunque sea en un día diferente al elegido por estos pueblos del norte de América, me ha parecido oportuno no dejar terminar este año sin reflexionar sobre algunas cosas que me han pasado, analizar determinados acontecimientos relevantes y ofrecer un sincero gesto de agradecimiento a las personas que han contribuido a seguir construyendo mi proyecto vital.

Acción de gracias por la certeza y el cobijo de mi familia. No acabaré nunca de agradecerles el cariño genuino, la solidaridad y los cuidados en mi enfermedad, la escucha en los desvelos y las palabras de aliento cuando más lo necesitaba. Sé también que sus oraciones son una fuerza intangible tan potente como el más eficaz medicamento. Me llena de regocijo saberme protegido por esos brazos y esas manos, por la ternura y el amor, que me mueven a levantarme y seguir de pie frente a las adversidades.

Acción de gracias por mis amigos y amigas que logran darle a la lealtad el rostro de la permanencia. Son pocos, pero son la zona de vínculo fraterno en la que puedo confiar sin tener la ambigüedad de los intereses o las maquinaciones engañosas. Esas amistades son como mis hermanos o hermanas, y representan una riqueza tanto más valiosa cuanto más pasa la edad. Varios de ellos me han mostrado grandeza cuando mi salud está quebrantada o los problemas se multiplican. Ahí estuvieron sus llamadas permanentes, sus mensajes de aliento, sus remedios caseros. Sentí que había siempre una voz, una presencia convertida en empuje vivificante.

Acción de gracias por mis estudiantes, especialmente los de la maestría en Docencia de la Universidad de la Salle. Había pasado mucho tiempo sin sentir que le hacía tanta falta a varias personas; me vi reconocido por ellos, y en sus ojos o en las saludes enviadas por colegas, los adiviné haciendo fuerza para que pronto apareciera en su salón a ofrecerles mi saludo y pasión por la docencia. Fueron los abrazos de mis estudiantes los que me sanaron la garganta para volverles a hablar; fueron ellos, los que me dijeron que la cosecha había sido buena y que no debía preocuparme por mi retiro de la universidad. Gracias a todos ellos, a los de Bogotá, a los de Casanare, a los de Pasto y a todos esos otros que mantuvieron su calidez y su preocupación; para todos mis estudiantes, y especialmente para los egresados, les reitero mi gratitud y me enorgullezco de haberlos tenido como alumnos. Cuánta humanidad hay en sus abrazos, cuánta abundancia en sus corazones.

Acción de gracias por las personas que durante este año me acompañaron en la realización de propuestas laborales, en la conquista de sueños profesionales o en el trasegar propio de mi ejercicio formativo. A través de su colaboración, de su gestión o de su confianza, varias ideas se cristalizaron en cursos, seminarios o conferencias. De igual modo, a mi equipo de trabajo más cercano, a quienes durante trece años hemos trajinado compartiendo un mismo objetivo de formación académica responsable y de calidad. Ese equipo merece toda mi gratitud, por su compromiso, por su lealtad, por su solidaria manera de convertir una experiencia de trabajo en una cálida camaradería llena de amistad y mutuo respeto.

Acción de gracias por los cómplices de camino, por esos seres que me entregaron como un regalo especial sus confesiones, sus historias, sus angustias más preocupantes. A esas personas, por departir las peripecias de la vida al lado de un café, por hacerme parte de su existencia, por caminar conmigo muchas calles, a ellas, no solo les debo gratitud, sino un especial afecto por haberme hecho parte de su cotidianidad, por dejarme entrar a sus corazones, por ofrecerme un lugar privilegiado en sus elecciones y preferencias. Mi agradecimiento se transforma en silente discreción y generoso cuidado; solo así se puede corresponder a quien bien tiene ofrecernos la desnudez de su alma.

Acción de gracias por el reconocimiento que los hermanos de la Salle y la Universidad en la que he trabajado por más de una década, hicieron “a una vida dedicada a la formación de maestros y a la invaluable producción intelectual en relación con la lectura y la escritura como ámbitos esenciales para el desarrollo del pensamiento crítico”. Este honor lo tomo como un reconocimiento a todos aquellos que siguen izando la bandera de la docencia como una forma de construir esperanza para las nuevas generaciones y de contribuir a la formación de un país menos inequitativo y más propenso para la convivencia. A los hermanos de la Salle les agradezco el haberme respaldado en muchas de las iniciativas, eventos y publicaciones que posibilitaron la acreditación de alta calidad del posgrado a mi cargo. A los hermanos de La Salle mi gratitud por haberme ayudado a entender la importancia de la relación pedagógica, el valor del acompañamiento formativo, y el sentido hondo de la democratización del conocimiento.

Acción de gracias por la ayuda ofrecida de mis colaboradores cotidianos, de mis aliados incondicionales, de esas personas acuciosas y solícitas para convertir ideas en obras, utopías en realidades. Todas esas manos y todas esas voluntades han aligerado el peso de mis retadoras empresas y han sido garantía para los buenos resultados. Sin esos brazos, sin esos consejos, sin ese patrocinio hecho de saberes y oficios, difícilmente mis proyectos más esenciales hubieran podido finalizarse satisfactoriamente.

Acción de gracias, finalmente, a las divinidades protectoras de la vida por permitirme gustar de otro año de existencia, por los múltiples y variados aprendizajes y por dejarme seguir sorprendiéndome de la maravillosa experiencia de ser y convivir con otros en esta parcela de mundo. Del mismo modo, a mi ángel custodio por cubrirme con sus alas en las situaciones adversas o librarme del peligro de la desesperanza. Y al benigno azar o a la estrella de la fortuna por los enriquecedores viajes y por transformar lo inesperado y extraño en un magnífico regalo envuelto en la odisea de cada día.

Sugerencias para el primero de Enero

01 domingo Ene 2017

Posted by Fernando Vásquez Rodríguez in Del diario

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Cuidado de los otros, Fechas especiales, Vida cotidiana

ilustracion-de-angel-boligan

Ilustración de Ángel Boligán.

  1. Manifiésteles a sus seres más queridos, y especialmente a los que de tanto convivir con usted parecen invisibles, una frase o un gesto de cariño. Permítase ser efusivo y romántico.
  2. Tome una agenda o un directorio de años atrás y busque a familiares o amigos para desearles un venturoso año nuevo. Puede suceder que algunos teléfonos ya no sean los actuales pero, seguramente, si hay respuesta, la sorpresa de volver a escucharlos valdrá la pena.
  3. Prepare un plato de los que más le gusta a determinado miembro de la familia. O elabore, a varias manos, un alimento que se convierta en una obra colectiva. Ponga ese plato en el centro de la mesa del comedor como un orgullo y motivo de celebración.
  4. Visite a algún enfermo. Pero no solo por caridad, sino como un genuino acto solidario.
  5. Organice su computador. Revise y elimine documentos innecesarios. Limpie. Haga un balance de lo que ha producido o de los proyectos que ha terminado. Abra nuevas carpetas.
  6. Descubra la magia y la importancia de estar de vacaciones. Camine. Regálese un tiempo para observar el mundo y la vida.
  7. Arregle su casa. Renueve, pinte, redecore. Arregle lo que hace rato ha dejado para después.
  8. Mire con su pareja una película de las clásicas. Esas que, por su guión o producción, por la fotografía o por la excelente actuación de los actores, conmueven el alma y ponen nuestra emoción a flor de piel.
  9. Tómese un vinito o una bebida más fuerte. No para emborracharse, sino para celebrar el milagro de seguir vivo.
  10. Pídale perdón a alguien. Pero para saber a quién, haga primero un ajuste de cuentas con sus odios, sus envidias, con sus miedos y flaquezas.
  11. Mande tarjetas o mensajes por whatsapp o internet pero no de los utilizados masivamente. Personalice sus comunicaciones. Sea original. Dele un rostro a esos brindis y dedicatorias.
  12. No gaste todo el tiempo viendo televisión. Salga. Invéntese algún programa distinto a los habituales. Converse con los suyos.
  13. Vuelva a leer uno de los Ensayos de Montaigne. Siempre es útil encontrar la sabiduría de la vida puesta de manera tan sencilla y tan profunda a la vez.
  14. Escriba en el protector de pantalla (o en el planeador mensual) un proyecto para este año, con el fin de que lo vea todos los días y no claudique en ese sueño.
  15. Ordene su escritorio. Rompa y vote papeles. Mande a la caneca esferos que ya no escriben, marcadores que ya no resaltan, fotocopias que ya cumplieron su función.
  16. Saque una media hora para hacer discernimiento. En soledad realice un balance de los aciertos y desaciertos de este año. Elabore su DOFA (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas) personal. No tenga temor de reconocer sus errores y menos de minusvalorar sus logros.
  17. Dedique unas horas a escuchar la música que más le gusta. Convierta ese tiempo en un regalo para su espíritu.
  18. Compre una vela para aromatizar su casa o apartamento. Deje que la magia de la canela, por ejemplo, habite o impregne su ambiente doméstico.
  19. Aunque no sea agüerista, aumente su reserva de arroz en su despensa. Compre unas humildes espigas de trigo y deje que ellas mismas atraigan las fuerzas simbólicas de la fortuna y el bienestar.
  20. Saque un tiempo para visitar a sus muertos. Lléveles flores y agua, agua fresca. Haga un pequeño homenaje a los que lo precedieron y muestre, con ese gesto, que la gratitud prevalece sobre el olvido.
  21. Ponga en claro sus finanzas. Revise sus cuentas y haga un balance de la pertinencia de sus gastos y la inversión de sus ahorros. Cuente las monedas de su alcancía.
  22. Llame a uno de sus maestros y reconózcale su labor. Cumpla ese sagrado deber con los custodios de la tradición o los iniciadores de lo posible.
  23. Adquiera flores amarillas para que, desde un jarrón, sean el sol íntimo de su casa. Hágalo para convocar el optimismo y la sabiduría.
  24. Ofrezca un saludo o un abrazo de suerte y prosperidad a sus vecinos de barrio o conjunto residencial. Afirme los vínculos sociales, que nacen y se consolidan a partir de la confianza.
  25. Como era costumbre de las anteriores generaciones, estrene alguna prenda de vestir. Muestre con ello que usted puede reinventarse y renovarse al menos cada año.

Feliz día, maestro

17 martes May 2016

Posted by fernandovasquezrodriguez in Del diario, OFICIO DOCENTE

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Día del maestro, Fechas especiales

Maestra y alumno

Por inculcar permanentemente unos valores y fortalecer determinadas virtudes, a diferencia de una sociedad que cada vez más desconoce la importancia de una axiología y una ética para garantizar la convivencia.

Por ayudar cotidianamente en la formación de niños y niñas, a sabiendas de que los padres de familia han claudicado en las responsabilidades propias de la crianza.

Por transmitir un gusto por el estudio y una tenacidad para alcanzar el conocimiento, no obstante el entreguismo de las nuevas generaciones al entretenimiento fugaz y el facilismo hacia el saber.

Por promover el trabajo colaborativo en el aula, en contraposición a una época proclive al individualismo y los sectarismos discriminatorios.

Por seguir exaltando el cumplimiento de normas y el seguimiento de reglas, yendo en contra de una sociedad corrupta en la que proliferan la adquisición fraudulenta de la riqueza y el culto a la trampa para el beneficio personal.

Por mantener la vigencia de algunas tradiciones y rituales, en medio de un mundo emborrachado por la novedad, el esnobismo foráneo y el desprecio al pasado.

Por cuidar y llenar de cariño vidas ajenas, a despecho de ambientes familiares en los que abundan el maltrato y la desatención en los vínculos afectivos.

Por buscar en los espacios de enseñanza diversas formas de resolver pacíficamente los conflictos mediante el diálogo y la concertación, rechazando las salidas inmediatas de la fuerza y los procedimientos violentos.

Por descubrir capacidades inéditas y promover talentos insospechados en los más jóvenes, dejando de lado los modelos estandarizados del logro escolar y la uniformidad en los perfiles profesionales.

Por propiciar en las nuevas generaciones una mirada crítica y un ojo perspicaz, al contrario de una sociedad cada vez más encantada por los medios masivos de información y el espejismo de la sociedad de consumo.

Por enseñar a cada estudiante el cultivo de la interioridad, en vez de sucumbir al culto de lo superficial y la frivolidad dictada por la subcultura del espectáculo.

Por atreverse a corregir comportamientos inadecuados y salvaguardar el respeto a acuerdos y normas, en contravía de una sociedad en la que impera la impunidad frente a los delitos y el poco acatamiento a las leyes.

Por incitar a los adolescentes a emprender retadoras aventuras, oponiéndose al actual apego de la juventud al sedentarismo y el conformismo con lo establecido.

Por insistir en que los buenos resultados son el fruto del trabajo denodado y honesto, a pesar de que el mundo de hoy publicite la vía del dinero fácil y el éxito a cualquier precio.

Por ser un mediador de esperanza y un incitador de utopías, dejando de lado derrotismos personales y predestinaciones de todo tipo.

Por no perder la fe en la posibilidad de cualificar y mejorar las capacidades humanas, ignorando el pesimismo de los desmoralizados y la desesperación de los impacientes.

Por todas estas cosas, feliz día, maestro.

 

El año nuevo: fiesta de balance y renovación

31 miércoles Dic 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in Del diario

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Fechas especiales, Fiesta de año nuevo, Música y existencia

En las fiestas de fin de año se combinan dos fuerzas igualmente significativas: una de carácter retrospectivo, centrada en los balances; y otra, prospectiva, puesta más en el cambio y la renovación. Tanto una como otra son dignas de celebración y las dos han sido cantadas y exaltadas por los grupos de música bailable. Apenas como un ejemplo bastaría recordar un tema musical de la Billo’s Caracas Boys de Venezuela, la orquesta de Luis María Frómeta: “Año nuevo, vida nueva”.

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La primera fuerza, decía, hace énfasis en poner en la balanza las cosas hechas o dejadas de hacer. Las fiestas de año nuevo invitan a poner nuestra vida en tono de rememoración, y a ver qué tanto de lo experimentado tuvo trascendencia o cuántas de las peripecias tenidas fueron apenas fárrago existencial. Este balance, muy de “ajuste de cuentas” con nosotros mismos, puede hacer renacer algunas heridas –en especial cuando hubo pérdidas de seres queridos– o reavivar las alegrías de algún proyecto conquistado y del cual nos sentimos orgullosos. Pero de todo ese pasado, las fiestas de fin de año celebran lo inolvidable, esas cosas o circunstancias que por ser tan positivas ya son parte nuestra. Eso es, precisamente, lo que la voz de Tony Camargo inmortalizó: “Yo no olvido el año viejo”, una canción del colombiano Crescencio Salcedo.

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El otro movimiento, quizá el de mayor potencia, es el de convertir esta fecha en motivo para la renovación. Las fiestas de fin de año son un tiempo mágico para los augurios, los parabienes, para todo tipo de deseos y manifestaciones de prosperidad. Más allá de los errores cometidos o de un revés en la fortuna, en esta fecha se hacen votos por lo mejorable, por lo que seguramente alcanzará un mejor bienestar o una situación llena de felicidad. Nada de lo malo puede seguir igual; lo que se avecina son los buenos tiempos, el futuro abre sus brazos como un dios bondadoso. Y si se pinta o se hacen mejoras de nuevo en la casa, si nos sentimos animados a proponernos cumplir una meta postergada o si se cambia alguna práctica en nuestra forma de vivir es porque el año nuevo genera en nuestro espíritu un giro hacia la renovación, hacia el cambio. Las fiestas de año nuevo imantan el corazón de optimismo y esperanza. Además, lo maravilloso de esta fuerza renovadora es que no se predica únicamente para nosotros sino que desea hacerse extensiva a  familiares, amigos y a todos nuestros congéneres. Como ilustración de esta segunda fuerza de las fiestas de fin de año vale la pena escuchar “Tres deseos”, una composición de Kike Santander, interpretada por la cubana estadounidense Gloria Estefan.

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Esa doble confluencia de fuerzas es el objeto de celebración de las fiestas de fin de año. Así que, asumiendo la mirada de Jano –el dios bifronte de los antiguos romanos– en este día hacemos un doble brindis. Por el pasado, para agradecer los éxitos o quemar la desventura, y hacia el porvenir para convocar el bienestar o la buena fortuna. Un gesto de despedida y otro de bienvenida se conjugan al estrechar los brazos o al levantar las copas. Hacia el final de la noche del treinta y uno de diciembre las añoranzas se aúnan con las renovadas ilusiones, y antiguas melodías recobran su sentido y dan más colorido a la fiesta. Entonces, mientras suenan las doce campanadas, escuchemos un tema clásico de Guillermo Buitrago: “La víspera de año nuevo”.

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