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Fernando Vásquez Rodríguez

~ Escribir y pensar

Fernando Vásquez Rodríguez

Archivos anuales: 2015

Invitación de Ícaro

16 sábado May 2015

Posted by fernandovasquezrodriguez in Poemas

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"Ícaro y Dédalo" del pintor Charles Paul Landon.

«Ícaro y Dédalo» del pintor Charles Paul Landon.

Mira ese cielo:
hermoso, infinito,
azul hasta las lágrimas
¿no sientes su llamado?
Y aquellas nubes blancas,
¿puedes verlas?
semejando ser gigantes almohadas
para abarcar la altura de tus sueños.
No temas,
toda esa infinitud te pertenece.
 
Huele los vientos,
respira, abre los brazos,
siente tus alas…
El insondable firmamento por ti espera.
¡Vamos!
Abandona tus miedos,
cierra los ojos
y escucha tu corazón gritar descalzo.
 
Ahora,
abre los ojos y tus alas,
observa ese verde entre los riscos,
mira qué tanta agua,
qué variedad de luces,
qué multitud de formas nuevas.
Allá, ¡fíjate!,
está naciendo otro color inexplorado.
 
Tranquila, no dudes,
la eternidad es un abismo
si la miramos desde nuestros temores;
pero si observas con atención,
al fondo,
si afinas la percepción y tus sentidos,
verás en medio de las rocas
la variedad de flores,
la riqueza de frutos…
un festival de vida como el canto de los pájaros.
 
Prepárate,
muéstrale al sol tus alas
y recoge de las alturas su mensaje.
Así, ¡perfecto!
Empínate un poco y ve al acantilado.
No hables por ahora
concéntrate en el vuelo,
vas a caminar con otros pasos.
 
No pienses en tu peso,
aminora el pasado,
tira todo ese lastre de temores.
¡Eso!
Desnúdate de corazas y ataduras
que te cubren,
deja limpia tu piel de antiguos atavíos.
Recuerda,
vas a nacer de nuevo…
 
Ven,
¡dame la mano!
y abandonémonos a la caricia de los aires.

 

(De mi libro Ese vuelo de palabras, Kimpres, Bogotá, 2011, pp. 161-163).

Del amor

11 lunes May 2015

Posted by fernandovasquezrodriguez in Aforismos

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Pintura de Roberto Ferri.

Pintura de Roberto Ferri.

El amor es un impulso emocional convertido en sentimiento placentero. Un sentimiento que al convertirse en pasión recupera su original fuerza instintiva.

*

El amor adivina en las miradas lo que aún no saben pronunciar las palabras.

*

¿Cuál es el mayor milagro del amor? Hacer que un desconocido tenga rostro y forme parte de nuestra secreta intimidad.

*

La ternura es el amor liberado de las urgencias del deseo. Un invento humano para contrarrestar las limitaciones de los cuerpos.

*

Es del amor poner en tensión las fibras emocionales del enamorado: tanto ofrece de alegría como de sufrimiento; tanto de libertad como de esclavitud. Por él toca el cielo y sin él padece el infierno. Esa tensión es la que le devuelve al enamorado la certeza de estar vivo.

*

¿Cómo amar en libertad cuando el deseo es un carcelero ciego y obcecado?

*

Deberíamos pedirle al amor –para que dure– menos cosas excepcionales y más acciones comunes y corrientes.

*

El amor minimiza los defectos y magnifica las virtudes; el desamor, amplia las faltas y empequeñece adrede las cualidades.

*

El amor es una tela sutil que requiere zurcirse con los hilos de la credibilidad; las fibras invisibles con que se tejen las relaciones duraderas es la confianza.

*

Un celoso no concibe que otra persona pueda sentir lo que él siente. Es un egoísta temeroso de su imagen proyectada en un espejo.

*

Primero está la atracción, luego la fascinación y, por último, el deslumbramiento. El amor es el hechizo de una luz.

*

Extraña forma de proceder de los enamorados obsesivos: usan primero el telescopio para descubrir una estrella, un sol; y, tiempo después, utilizan el microscopio para descubrir en tal paisaje celeste al insecto, al bicho despreciable.

*

El encanto del primer amor –su carácter inolvidable– está asociado al descubrimiento irrepetible de lo íntimo.

*

Cuando alguien nos ama nos regala la posibilidad de reconciliarnos con nuestras imperfecciones.

*

Los amantes abrasados por el deseo temen que al separarse –así sea por unos minutos– se enfríe el ardor de su pasión.

*

Dos son las fuerzas más poderosas del amor: la impetuosa de la atracción inicial, y la que queda de él, soterrada en el recuerdo.

*

¿Es el amor un castigo de los dioses para obligar a los hombres a buscar compañía? o ¿es un consuelo momentáneo de los hombres para remediar su soledad?

*

Al estar absolutamente encaprichados no es fácil saber cuándo el amor es un abrazo cariñoso y cuándo una cárcel opresora.

*

Tiene algo de impredecible el amor: llega cuando no lo esperamos; nos deja, así no lo queramos. Su aparición o partida está gobernada por la gratuidad o el milagro.

*

Las traiciones amorosas son un puñal de doble filo. Sufre la víctima al saberse herida pero también el victimario al no encontrar donde ocultar el arma del engaño.

*

Hay amores que, con los años, se debilitan o desmoronan; otros, en cambio, es el pasar del tiempo el que les da robustez o resistencia.

*

Ciertos amores vienen como el encuentro fugaz de dos meteoros; otros, necesitan ir despacio, con la lentitud de los caracoles.

*

Aunque el sexo le otorga al amor un encantamiento fascinante, es la complicidad la que mantiene viva su magia.

*

La cotidianidad es el yunque en el que se forja el amor. La rutina es el crisol de las adoraciones.

*

Para algunos los cambios propios del amor son la ruina del afecto; para otros, la prueba indiscutible de su permanencia.

*

La mentira, tan efectiva en la seducción amorosa, es ineficaz cuando se quiere conservar un cariño.

*

El amor es una incursión extraordinaria: empieza en el regodeo de la atracción, sigue con la caricia de una piel, busca luego sondear en lo profundo de lo íntimo, y continúa hacia adentro –más al fondo– tratando con ansias de tocar un alma.

*

¿Por qué duelen tanto los rompimientos amorosos? Porque en las rupturas hay que cortar un pedazo de nosotros.

*

El amor es más un encuentro que una búsqueda; más un abandono que una posesión.

*

Los amores imposibles son perfectos porque, a pesar de no lograr su cometido, se mantienen admirables y hermosos en el mundo de lo inconfesable.

*

“Del amor al odio no hay sino un paso”, dice la gente. Es cierto: solo aquel que conoce las claves de nuestro corazón sabe cómo infligirle las mayores heridas.

*

Los mejores poemas de amor son la celebración de un anhelo o la elegía de una desdicha.

Información, niñez y educación

03 domingo May 2015

Posted by fernandovasquezrodriguez in Ensayos

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Ilustración de Quino.

Ilustración de Quino.

Comencemos, de una vez, señalando una evidencia: ya no son los padres o los maestros los únicos que generan información. También informan y, de manera abundante, los medios de comunicación, la ciudad, los videojuegos, los periódicos y las revistas. Digamos que la información, que le llegaba al niño antes por un único canal, ahora se le manifiesta de manera múltiple, tanto en su estructura como en su embalaje.

Tal avalancha de información ha generado en el niño una serie de desconciertos. De un lado, el desconcierto hacia la noción de verdad o, si se prefiere, hacia lo creíble. Por ser tantas las fuentes o los lugares de información, por haber entre ellos (la mayoría de las veces) contradicciones y puntos de vista tan dispares, por presentarse tan velozmente y de manera fragmentaria, el niño no sabe ya dónde empieza lo verdadero y dónde termina la mentira. Y cuando habla su padre o su maestro, ellos apenas son otras voces dentro del concierto a que está expuesto permanentemente. Entonces, lo creíble empieza a estar asociado con aquello que es más habitual, con lo que circula cotidianamente, con el consumo o la moda; lo creíble se vuelve coyuntural, se articula desde la novedad, depende de otras lógicas ya no gestadas desde instituciones como la familia o la escuela.

El otro desconcierto al que está expuesto el niño de hoy es el que se refiere a la noción de realidad. Cuando la información ya no está centralizada o unificada, cuando las convenciones de un grupo social sobre un orden conceptual o epistemológico establecido se estrellan contra nuevos paradigmas emergentes, se produce entonces una desazón infinita. ¿Qué es real?, se pregunta un niño ante una suerte de cosas dispuestas a la manera de una baraja: ¿lo que veo en un videojuego?, ¿lo que bajo de internet?, ¿lo que está escrito en los libros?, ¿lo que veo en  la televisión?, ¿lo que me muestran mis maestros?… La noción de realidad se ha vuelto gelatinosa para los niños de hoy; por momentos está más cercana a lo físico pero, en otros momentos, se refunde con lo virtual, con lo imaginario y lo fantástico.

Cabría mencionar otro desconcierto. Llamémoslo un desconcierto hacia la autoridad. El niño observa a su alrededor, escucha y lee cómo la justicia no cumple su cometido, cómo se puede burlar la ley, cómo escabullirse de una norma, un mandato o una disciplina. Además, mediante lo que observa en el tevecable o la televisión confirma que hay otros niños como él que no son castigados por sus “pilatunas”, que logran salir campantes de una picardía o una maldad. También lo confirma en muchos de los temas de las canciones que escucha y que le gustan. Sin embargo, cuando llega tarde a su casa o cuando no cumple con las tareas en el colegio, detecta que hay otro orden disciplinar, otros controles mucho más fuertes o drásticos. De un lado está la permisividad, de otro las prácticas y los discursos de “entrar en cintura”. El desconcierto preludia, entonces, la rebeldía.

Anotemos un desconcierto más: el desconcierto hacia las valoraciones de sí mismo. El niño escucha que sus padres o maestros le hablan de que debe cuidarse, protegerse, de que él no debe salir a la calle… pero, en los programas de televisión o en los videojuegos que le gustan, él es el protagonista. Vuelve y mira a su alrededor: en su familia le dicen que no puede hablar o no debe hablar sobre ciertas cosas; en la escuela le advierten que debe aprender a guardar silencio… pero, para sobrevivir en el barrio, en la calle, para poderse socializar con sus amigos, él descubre que si no habla, que si no “presume” de ciertas cosas, muy seguramente será excluido o no tenido en cuenta. El desconcierto se acrecienta con una serie de mensajes publicitarios; la ropa, los zapatos, los objetos… que él ve en la televisión o las revistas –y ansía tener– riñen con la “cantaleta” de sus padres sobre no gastar en “cucherías” y aprender a vivir con lo apenas necesario.

Sin pretender ser exhaustivos, afirmemos que el alud de información al que están expuestos los niños y las niñas de hoy, ha traído también una avalancha de desconciertos. Tal evidencia tiene serias implicaciones para la tarea educativa. La primera de ellas concierne al papel activo del maestro y el padre de familia en relación con el reconocimiento y conocimiento de estos otros canales de información. Es urgente ponernos al día en el consumo cultural de los niños; investigar con juicio estos nuevos “socializadores” y su repercusión en los pequeños. Más que tratar de “satanizar” a los medios de información se trata de conocer la manera como se los recepciona, y sirven de elementos de construcción para el mundo del niño.

Eso en cuanto al conocimiento de los medios de información. Pero además de indagar hay que ir un poco más allá y proveer a nuestros niños de capacidades de lectura de dichos canales. En este sentido es urgente capacitar a nuestros estudiantes en habilidades para la lectura de la imagen, de lo audiovisual, de los signos en general. Tenemos que desarrollar en ellos una competencia semiótica que les permita hacer legible estos textos tan variados como fugaces. Con esta nueva cartilla es muy probable que nuestros niños puedan tener algunos elementos de lectura para diferenciar, distinguir o ver la utilidad de toda esa avalancha informativa que los circunda. Como quien dice, se trata de alfabetizarlos para una sociedad que no necesariamente pasa el saber por el cedazo del texto escrito.

Frente a esta complejidad de la información cabe agregar que el educador necesita, hoy más que nunca, servir de faro, de orientador. Quizá ya no se trata, como en el pasado, de dar la información, sino de poseer una capacidad crítica para poder seleccionarla u otorgarle alguna jerarquía. Veo en esta labor uno de los grandes desplazamientos del maestro en cuanto facilitador de una información: de lo que se trata ahora es de servir de cedazo efectivo para distinguir la “basura” de lo verdaderamente importante. Tener criterio. Pero, para ello, el educador tiene que hacer un enorme esfuerzo para hablar el lenguaje de estos tiempos, tiene que salir del estrecho nicho de la escolaridad y adentrarse en esos otros escenarios en donde también se propicia el aprendizaje.

Una última implicación para el educador, de esta avalancha de información a la que están expuestos nuestros niños, apunta a propiciar en el aula un discurso que favorezca el diálogo, la conversación, la circulación de diversos puntos de vista. Al no ser el maestro el único centro de información, es importante aceptar la validez de otras visiones, de otras fuentes esta vez aportadas por los estudiantes. En este sentido la escuela se torna en un escenario para la gestación de acuerdos, en donde prime la búsqueda por el consenso más que por una verdad revelada o determinada. Este viraje trae consigo la necesidad de prestarle especial interés a los procesos de tutoría o acompañamiento que se dan en la escuela. Lo tutorial deja de ser visto como algo marginal o previsto para alumnos con problemas de aprendizaje y se convierte en el lugar habitual, en la forma idónea para enseñar un conocimiento.

(De mi libro Rostros y máscaras de la comunicación, Kimpres, Bogotá, 2003, pp. 217-220).

Sobre el silencio

26 domingo Abr 2015

Posted by fernandovasquezrodriguez in Aforismos

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Ilustración de Zdzislaw Beksinski.

Ilustración de Zdzislaw Beksinski.

A pesar de que intentamos comunicarnos con la divinidad mediante oraciones, el verdadero diálogo se produce en el silencio.

*

En un mundo gobernado por el ruido permanente y el bullicio comercial, el silencio es –en sí mismo– amenazante. La masa vocinglera teme a la soledad ensimismada.

*

El silencio, en la muerte, se transforma en ausencia. La pérdida es el silencio perfecto.

*

En algunos casos, especialmente en el amor apasionado, el silencio puede ser el lenguaje del anhelo supremo o la evidencia del desinterés.

*

Dos perros fieros encarcelan el silencio: el orgullo y la soberbia. Dos aves mansas lo dejan libre: la prudencia y la compasión.

*

En el carcaj de Cupido hay flechas untadas de palabras y otras envenenadas con silencio. Esa es la razón por la cual los recién enamorados hablan demasiado o no saben qué decir.

*

Los místicos han cancelado las demandas de su lengua para que broten los dones de la escucha.

*

La ciencia es el empleo riguroso e indiscutible de las palabras; la sabiduría, el cuidadoso y oportuno uso de los silencios.

*

En las discusiones deberíamos recordar que los silencios tienen el mismo impacto que las palabras. No decir o responder es tan efectivo como acusar o inquirir.

*

El bullicioso y enardecido griterío de las masas puede ser aplacado por un minuto de silencio.

*

Por ser las ondas del pensamiento de baja frecuencia es que necesitamos de la concentración para captar en plenitud sus mensajes susurrantes.

*

Es bueno, a veces, imponernos el castigo de escuchar en silencio. La escuela de la escucha empieza con el aprendizaje de morderse la lengua.

*

El silencio es para el secreto su razón y garantía. La confesión y el misterio pierden su esencia cuando andan de boca  en boca.

*

Hay amores que se apagan por la ausencia de palabras y, otros, que aumentan su brío cuanto más permanecen en silencio.

*

La discreción es la etiqueta del silencio.

*

Para estar cerca del diablo se requiere invocar ciertas palabras; para acercarse a Dios es necesario el silencio.

*

Por saber tan poco de las formas comunicativas del silencio es que resulta ambiguo descifrar su rostro. A veces, el mutismo que parece decir no es un flagrante y necesitado sí.

*

La alusión o los sobreentendidos son, en la comunicación, la presencia recatada del silencio.

*

La palabra es un puente suspendido entre dos silencios.

*

Las mafias, más que ser expertas en la ley del silencio, son hábiles administradoras del silenciador.

*

No siempre el que calla, otorga. A veces, el silencio es nuestra mayor demanda.

*

Bien analizadas las cosas, los lapsos sin hablar en una charla muestran que el continuum de la conversación no está en las palabras sino en el silencio.

*

Los muros del silencio están hechos para aguantar el peso abrumador de las lamentaciones o las confesiones desesperadas.

*

Los pactos de silencio son actos sagrados. De allí el valor del juramento y las advertencias condenatorias al infligirlos.

*

La fuerza del silencio estriba en su variada consistencia: puede ser impenetrable o arrollador, pero también clamoroso o elocuente. A veces toma la forma de los fantasmas y, en otras ocasiones, la densidad de los aceites.

*

Algunos silencios hieren tanto como las espadas. Especialmente cuando nuestro abandono o nuestra desventura son los que claman una palabra compasiva.

*

En las bibliotecas reina el silencio. Así debe ser: el saber de los libros se comunica levemente a través del murmullo de las hojas.

*

Las marchas en silencio combinan bien con el ondear pacífico de las banderas blancas.

*

Aunque el sentido del oído es el mejor preparado para captar los secretos, en el amor es la mirada la que mejor interpreta los silencios.

*

Cuando, súbitamente, interrumpimos lo que venimos diciendo en una conversación es porque comprendemos la necesidad de dejar hablar al silencio.

El mini ensayo

18 sábado Abr 2015

Posted by fernandovasquezrodriguez in APRENDER A ESCRIBIR, Ensayos

≈ 121 comentarios

Obra del artista húngaro Cerkahegyzo.

Obra del artista húngaro Cerkahegyzo.

No obstante la terquedad de algunos profesores de educación media y superior por solicitar en sus clases ensayos de larga extensión (más de 10 páginas), puede resultar interesante explorar en las posibilidades de elaborar este tipo de escritos en una página. Tal opción, además de permitir la evaluación detallada y personalizada de la escritura, es un excelente recurso didáctico para aprender las particularidades de un texto argumentativo.

En esta perspectiva, he invitado a mis estudiantes de primer semestre de la Maestría en Docencia de la Universidad de La Salle a escribir un ensayo de cuatro párrafos. El tema, en esta ocasión, debe estar relacionado con algún aspecto del proyecto de investigación en curso. El contenido de cada uno de los párrafos es el siguiente:

En el primero se expone de manera sucinta y directa la tesis. Es decir, la postura personal del ensayista frente al tema en cuestión. La tesis, hay que recordarlo, es una proposición o afirmación en la que, de manera novedosa, se toma una posición, un punto de vista o una crítica a determinada temática. Desde luego, para lograr una tesis de calidad es necesario reflexionar y meditar el motivo de nuestro interés. En determinadas ocasiones es útil documentarse, leer fuentes especializadas o someter el tema a un profundo análisis. Dos o tres líneas pueden ser suficientes para lograr este objetivo.

El segundo párrafo da inicio a la argumentación del ensayo. Ahora toca buscar razones que avalen, soporten o refuercen nuestra tesis. Y dentro de las variadas formas de persuadir, una de las más socorridas es la de utilizar los argumentos de autoridad. Se trata de buscar fuentes o autores de alto reconocimiento (validados en un campo del saber) que puedan respaldar nuestra tesis. Así que no son referencias indiscriminadas; más bien es la pesquisa minuciosa de una frase, una cita, un fragmento de un libro o una investigación que esté en sintonía con nuestro planteamiento. Dicho aval se entrecomillará y será referenciado según el sistema de citación elegido (para el caso nuestro, seguiremos las orientaciones de la APA). Pero no basta con transcribir la cita en nuestro segundo párrafo. Es importante engarzarla o glosarla para que se articule con la tesis enunciada. Aquí vale la pena decir que los argumentos de autoridad hay que irlos tejiendo con la tesis; apropiarlos, darles el tono adecuado con el fin de que armonicen con nuestro planteamiento.

Para el siguiente párrafo podemos echar mano de varias alternativas: usar argumentos basados en ejemplos, deducciones, inducciones o analogías. En esta oportunidad, recurriremos a la última estrategia mencionada. Es sabido que la analogía es una forma de razonamiento en la que, valiéndonos de comparar realidades diferentes, notamos semejanzas entre ellas, útiles para nuestro propósito argumentativo. Desde luego, no basta con enunciar una comparación; cuando se utiliza la analogía debe desarrollarse, mostrando de qué manera cada rasgo o aspecto de la relación establecida contribuye a fortalecer la propuesta vertebral de nuestro ensayo. Las analogías no son símiles gratuitos sino comparaciones enfocadas a un fin determinado.

Finalmente nos queda el último párrafo. Un apartado para cerrar nuestro escrito. No es cuestión de hacer una conclusión, sino de rubricar o fortalecer la tesis que traíamos entre manos. Aquí es el momento para ofrecerle al lector otras razones inobjetables o señalar otras posibles vías argumentativas. Y una característica adicional: el último párrafo debe tener la misma contundencia del primero.

Esa es la estructura básica de un mini-ensayo. Esos cuatro párrafos –si se elaboran con cuidado– pueden dar cuenta de las particularidades de un texto argumentativo. No sobra recordar que son igualmente importantes las conexiones lógicas empleadas, para darle cohesión y coherencia al escrito. Los conectores son como los hilos que van zurciendo las ideas; las bisagras que articulan interna y estructuralmente los cuatro párrafos antes mencionados. También será importante prestarle atención al título del ensayo. Hay que buscar un título sugestivo y relacionado con la tesis. El título debe orientar al lector; servirle de provocación o incitación a la lectura.

Sirvan las anteriores ideas de referencia y estímulo para los aprendices de escritura argumentativa en esta modalidad reducida. La apuesta, en consecuencia, no aboga por la cantidad de páginas sino por la concentración y calidad de las ideas. Si meditamos y tenemos clara una tesis y sabemos articularla con los diversos tipos de argumentos seguramente el resultado será provechoso. El mini-ensayo puede ser una buena estrategia didáctica de escritura para foguear a los estudiantes en los vericuetos de la argumentación antes de lanzarlos a producir un texto de más largo aliento o con una mayor complejidad.

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