• Autobiografía
  • Conferencias
  • Cursos
  • Del «Trocadero»
  • Del oficio
  • Galería
  • Juegos de lenguaje
  • Lecturas
  • Libros

Fernando Vásquez Rodríguez

~ Escribir y pensar

Fernando Vásquez Rodríguez

Archivos anuales: 2014

Contrapunto y expresión del pensamiento propio

16 domingo Mar 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in APRENDER A ESCRIBIR, Ensayos

≈ 98 comentarios

Ilustración de James Fryer.

Ilustración de James Fryer.

Una de las dificultades de los estudiantes universitarios es el aprender a interactuar con la información. A dialogar con las fuentes escritas y tener frente a ellas una postura. Esta dificultad se agranda si sumamos las prácticas irresponsables de copiar y pegar y un flagrante plagio o hurto de las ideas ajenas.

Motivado por dicho inconveniente es que he venido proponiendo la estrategia del contrapunto. Un recurso para enfrentarnos a los textos y comenzar a escribir sobre aquello que leemos. Una forma de hacer que nuestra voz se oiga en ese diálogo silencioso con la tradición escrita. El contrapunto, en este sentido, es una manera de asumir la mayoría de edad de nuestro pensamiento y renunciar al consumo pasivo de la información académica.

Para tal fin he ideado siete técnicas de llevar a cabo el contrapunto: ampliando la cita en cuestión, disminuyendo sus alcances, contrastando los planteamientos, replicando sus razones, derivando algún aspecto de lo dicho, trasplantando lo dicho a otro contexto o haciendo un análisis de algún elemento mencionado. Las siete técnicas son como variaciones de un mismo propósito: asumir una posición, tener un punto de vista personal de cara a lo que otros afirman, dicen o proponen. Al escribir contrapuntos recuperamos una actitud activa y propositiva hacia los autores, los libros, las fuentes de consulta; y recobramos la libertad para acrecentar, menguar, rebatir, trasladar, deducir, oponernos o valorar críticamente el contenido de los mensajes.

Pero, además, el contrapunto es una excelente forma de propiciar el ejercicio de procesos de pensamiento como la inducción, la deducción, la antítesis, la relación y los modos de argumentar. Al escribir un contrapunto logramos que nuestra mente aprenda a sacar implicaciones, recortar alcances, objetar razones, cambiar de sentido, bifurcar lo expuesto, comparar realidades discordantes o examinar separadamente los elementos de una afirmación. La ganancia, por lo mismo, es definitiva para cualquier profesional universitario y, especialmente, útil a los investigadores para quienes la revisión y ajuste con la tradición es requisito indispensable cuando desean innovar o llevar a cabo cualquier proyecto.

He escrito en otro lugar que el contrapunto parte de una lectura minuciosa de la cita objeto de nuestro interés, y he dicho también que lo más difícil al escribirlo es lograr el tono del fragmento tomado como referencia. Si no hay esa reflexión preliminar todo lo que hagamos después parecerá gratuito o no armonizará con la cita que sirve de detonante o motivo. En consecuencia, el escribir contrapuntos es un ejercicio de escucha activa, de atención vigilante, de rumia prolongada sobre aquello que, por no hacerlo, aceptamos como verdad incuestionable o que “tragamos” sin salivar o masticar intelectualmente.

En esta perspectiva, he invitado a mis estudiantes del primer semestre de la Maestría en Docencia de la Universidad de La Salle a que escriban contrapuntos teniendo como referencia unas citas específicas. Esos puntos o textos base son los siguientes:

TEXTO BASE 1:

“Con el propósito de conseguir que los niños se sintieran como en casa, que no tuvieran que padecer el trauma de ir a la escuela, sino que la vieran como algo más cercano; con el fin de ‘motivarlos’, la escuela ha renunciado a ser una institución revestida de autoridad y de seriedad”.

(Victoria Camps, Creer en la educación. La asignatura pendiente, Península, Madrid, 2011, p. 119).

TEXTO BASE 2:

“Si queremos que el amor físico contribuya a enriquecer la vida de las gentes, liberémoslo de los prejuicios, pero no de las formas y los ritos que lo embellecen y civilizan, y, en vez de exhibirlo a plena luz y por las calles, preservemos esa privacidad y discreción que permiten a los amantes jugar a ser dioses y sentir que lo son en esos instantes intensos y únicos de la pasión y el deseo compartidos”.

(Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo, Alfaguara, Bogotá, 2012, p. 116).

TEXTO BASE 3:

“El hombre contemporáneo ha racionalizado los mitos, pero no ha podido destruirlos. Muchas de nuestras verdades científicas, como la mayor parte de nuestras concepciones morales, políticas y filosóficas, sólo son nuevas expresiones de tendencias que antes encarnaron en formas míticas. El lenguaje racional de nuestro tiempo encubre apenas a los antiguos mitos”.

(Octavio Paz, El laberinto de la soledad, Fondo de Cultura Económica, México, 1978, p. 190).

TEXTO BASE 4:

“Mientras los pueblos se extinguen físicamente o mientras se transforman bajo la influencia del modelo que impone la civilización industrial, muchas culturas desaparecen. Si no queremos vivir en un mundo invadido por un modelo único de vida, por una sola cultura tecnológica y de lenguaje obtuso, es necesario tener mucho cuidado y usar de una mejor manera la imaginación”.

(François Jacob, El juego de lo posible, Fondo de Cultura Económica, México, 2011, p. 95).

TEXTO BASE 5:

“La primera lección de la cultura es, sobre todo, que el mundo es vasto, el pasado insondable y que hay millones de hombres que piensan y han pensado de manera distinta que nosotros, que nuestros vecinos y conciudadanos. La cultura desemboca en lo universal y engendra el escepticismo”.

(Michel Tournier, El espejo de las ideas, El Acantilado, Barcelona, 2000, p. 146).

TEXTO BASE 6:

“La pedagogía es praxis. Es decir: ha de trabajar sin cesar sobre las condiciones de desarrollo de las personas y, al mismo tiempo, ha de limitar su propio poder para dejar que el otro ocupe su puesto. No debe resignarse jamás en el ámbito de las condiciones, pero no por eso ha de dejar de aplicarse obstinadamente al de las causas”.

(Philippe Meirieu, Frankenstein educador, Laertes, Barcelona, 1998, p. 140).

La tarea, entonces, es ponerse en actitud de piqueria vallenata, de contrapunteo llanero o de trova paisa para “responder” a este reto de escritura que es, al mismo tiempo, un desafío a la reflexión y a la expresión del pensamiento propio.

Escribir contrapuntos

15 sábado Mar 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in APRENDER A ESCRIBIR, Ensayos

≈ 65 comentarios

El contrapunto, que tiene su base en la música, pone a conversar dos textos: el texto base o “cantus firmus” (la cita inicial) y el comentario o glosa que es el “contra punctum”, (las notas referidas a esa cita). Desde luego, esa nota derivada, esa nota imitación, corresponde o bien a poner en discusión una idea, o a contrastarla, ampliarla o profundizarla. El contrapunto es un diálogo simultáneo con el texto que vamos leyendo; es una especie de permanente movilidad de la escritura frente a la lectura. Por supuesto, manteniendo la línea melódica del tema o asunto objeto de nuestro interés.

La textura del contrapunto tiene variadas modalidades. La primera es el contrapunto sencillo, en donde a una cita, corresponde una sola nota. También puede darse que la cita inicial sea el resultado de pequeñas citas relacionadas con el mismo asunto (en esta modalidad las citas deben separarse con puntos suspensivos enmarcados entre paréntesis). La otra modalidad es el contrapunto avanzado: en este caso, a una sola cita le corresponden varias notas. Lo importante es que estas notas derivadas mantengan cierta unidad con el tema eje o motivo de nuestra lectura.

Es importante tener presente que la unidad del texto contrapuntístico no la da la coherencia entre las diversas citas o las diversas notas. No se trata de que cada nota mantenga una cohesión y coherencia a la manera de un ensayo argumentativo. Su unidad es vertical y no horizontal. Para decirlo de otra manera, cada cita y cada nota son interdependientes. Cada apartado es autónomo. Pero debe haber entre esas diversas notas una unidad temática, una unidad desde el motivo o el foco de nuestro interés. El contrapunto es fragmentario, pero aspira a que sus partes esbocen un camino o cierta línea de pensamiento (o para seguir con la terminología musical, que no se pierda la melodía).

Agreguemos que el contrapunto puede proceder con intervalos cortos o largos. Es probable en una página encontrar varias citas que nos lleven de una vez a producir diversas notas; y también, que el espacio entre cita y cita sobrepase las dos páginas, en un texto de extensión considerable. Se trata, por lo mismo, de estar atentos a esas ideas, expuestas en una parte o en la totalidad de un párrafo, que despiertan en nosotros –como lectores escritores– la réplica, la transposición, el repunte… el contrapunto. Como puede verse, es una práctica de lectura atenta que deviene en escritura. Una actividad de glosa permanente; una forma de combinar el consumo de información con la producción de conocimiento. Es más: el contrapunto puede ser una buena estrategia para que estudiantes o maestros aprendan a combinar la voz de otros (manifestada en citas) con la propia voz (expresada en notas o comentarios). En esa misma medida, el contrapunto parte de la imitación pero aspira a la creación; a la vez que retoma la tradición, abre un espacio para la innovación. El contrapunto pone las ideas de los otros en incremento o disminución; las convierte, las trastrueca, las invierte, o provoca con ellas y desde ellas variaciones inéditas. Más que la pasiva escucha de una homofonía solitaria, el contrapunto es un intento de cantar polifónicamente con los textos que leemos.

(De mi libro El quehacer docente, Ediciones Unisalle, Bogotá, 2013, pp. 30-31).

Un septimazo

12 miércoles Mar 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in Del diario

≈ 16 comentarios

Etiquetas

Autobiografía, Bogotá años 70, Vida cotidiana

El rito de caminar por el centro de Bogotá.

El rito de caminar por el centro de Bogotá.

Recuerdo con alegría y emoción los años en que, acompañado de mi madre, caminábamos por la carrera séptima de Bogotá. No solo era un programa esperado sino un acontecimiento digno de referir a mi padre y a compañeros de colegio. Esa pequeña caminata, la entrada al “Ley” o al “Monteblanco” eran cosas que repetía en mi memoria por varios días.

Por ser un acontecimiento era que abundaban los fotógrafos ambulantes y por ser un acontecimiento había que vestirse elegantemente. Los fotógrafos le entregaban a uno un recibo para luego ir a reclamar los registros de dichos paseos. Además de las fotografías en papel podía elegirse también una modalidad de telescopio en la que los pequeños negativos adquirían la grandiosidad de una pantalla de teatro. Mi madre se arreglaba con esmero cuando me invitaba a estas ocasionales salidas: vestido sastre, guantes, cartera y zapatos (los de tacón alto) del mismo color…, peinados y maquillaje acordes a un evento especial. El plan era básicamente caminar varias cuadras, mirar almacenes y comer arroz con leche en el “Tía” o disfrutar de unas onces en el “Yanuba” que, entre otras cosas, ofrecía por la tarde sus platos con melodías de piano.

He recordado todo esto al volver a recorrer el domingo pasado la séptima, desde la calle 24 hasta la calle 13. ¡Qué cambio tan descomunal! A lado y lado el griterío de los vendedores ambulantes, la oferta de comidas y cuanto cachivache haya, el desorden y la barahúnda propia de un mercado callejero contrastaban con el paso de grupos de personas y el pasar de las bicicletas. ¡Cuánto contaminación auditiva!, ¡cuántos números de circo! Según se dijo, la idea era que al suprimir el tránsito de vehículos, esta avenida sería un espacio peatonal como hay en ciudades europeas. Pero el resultado es otro: unos árboles-matera que sirven de bolardos o de estorbo a los peatones, un reguero de ofertas de comidas en las que puede adivinarse la usencia de planeación y de regulación, una falta de espacio para caminar y apreciar ésta mal llamada Atenas sudamericana. Con pesar lo digo: la séptima se ha convertido en una larga avenida de mercado de las pulgas.

Es probable que esto suceda porque la apremiante pobreza y el desempleo busquen oportunidades para sortear sus precarias condiciones; pero hay maneras y estrategias de organizar el que cada quien busque y rebusque su sustento. Deberíamos unir nuestros esfuerzos para cuidar nuestra ciudad, para no convertir cualquier calle solitaria en un mingitorio o cuanto andén vacío es un bazar de feria. En esto nos falta organización como ciudad y educarnos como ciudadanos.

Así como están las cosas, considero que sería mejor que los automóviles volvieran a transitar por la séptima. Al menos así quitaríamos esas feas materas y los peatones reclamarían su habitual condición de caminar por los andenes.

Resulta obvio compararse con otras ciudades –y no necesariamente europeas– para observar qué tanto ha desmejorado Bogotá en este aspecto. La séptima es un ejemplo del desgreño, la desidia gubernamental y la consecuencia de una forma de hacer política en la que prima el cohecho, el peculado y el abandono del bien común. Asumir y hacernos responsables de lo público sigue siendo una tarea de estas ciudades que no pueden seguir considerándose como meros lugares de habitación o de trabajo. Las ciudades son también un espacio para el desarrollo de otras dimensiones humanas como el tiempo libre, la socialización y la construcción de comunidad. ¡Qué pronto olvidamos las campañas y el sentido profundo de la cultura ciudadana propuestas por Antanas Mockus! ¡Cuánto pierden las ciudades cuando dependen de las prebendas de la politiquería!

Sobre la descripción (II)

09 domingo Mar 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in Aforismos

≈ 81 comentarios

Patente de la máquina de afeitar Gillette.

Patente de la máquina de afeitar Gillette.

Las cosas guardan ocultas muchas caras y, al igual que Vishnú, sólo muestran un rostro a quien con devoción y paciencia se anima a describirlo.

*

El ojo del que describe determina un primer encuentro con las cosas; lo siguiente, es más un ejercicio de la memoria y la imaginación.

*

Si se ignoran los detalles de una cosa la descripción pierde su esencia; si son tan copiosos, lo que se pierde es la unidad del objeto.

*

El esfuerzo de quien hace una descripción es éste: aunque cada detalle pasajero lo seduzca, él debe ser fiel a los encantos seguros del conjunto.

*

Una descripción es una instantánea hecha de palabras. El buen fotógrafo como el escritor sólo capturan un momento de los seres o las cosas.

*

En algunas ocasiones para lograr una buena descripción es necesario que el observador cambie de lugar o modificar la posición de lo observado. En consecuencia, las descripciones excelentes son el resultado de haber descubierto la justa posición.

*

Hallar el adjetivo preciso para que un sustantivo logre su mejor caracterización es asunto de larga experiencia. Las descripciones fallidas tienen como causa la herida de un adjetivo mal empleado.

*

Las preposiciones hacen las veces de puntos cardinales en una descripción. Es obvio, el lector necesita orientarse en la selva de los pormenores.

*

Aquellos científicos que hacen sus descripciones ayudados por un lente de aumento tienen una ventaja y una desventaja. Ganan en profundidad pero pierden en extensión.

*

Si se desean describir los pormenores del árbol se perderán las minucias del bosque. La conclusión es aleccionadora: no se puede servir fielmente en todos los detalles a dos amos a la vez.

*

Los primeros cronistas de Indias describieron las cosas no por lo que eran en sí sino por el parecido que tenían con los objetos conocidos.

*

De la misma manera que los remaches o los tornillos unen discretamente las partes de un objeto, así debe ser la puntuación empleada por el autor de descripciones.

*

Los objetos tienen marcas y huellas del uso o el trato cotidiano. Describir tales señales es ser como un notario del tiempo.

*

Dar cuenta de los matices y las tonalidades de color es, para un escritor de descripciones, una prueba de su agudeza lingüística al nombrar mínimas distinciones.

*

El que está aprendiendo a describir se afana por enumerar los elementos; el maestro del oficio, percibe las partes dispuestas en una clarísima composición.

*

Si bien es cierto que al describir se necesita especialmente de la vista, no es menos importante oler y tocar el objeto de nuestro interés. El que hace una descripción convierte todo su cuerpo en un radar de percepciones.

*

Al cronista de prensa se le pide que describa los hechos para contarnos los pormenores de la noticia; al que describe un objeto, que convierta una cosa en un acontecimiento.

*

Aunque escasos, hay escritores que logran convertir sus descripciones en otra forma de la acción. Cuando así sucede, la descripción ya no es un decorado sino un personaje del relato.

*

Los escritores expertos en la descripción no crean ambientes; van más allá, construyen atmósferas. Es decir, logran con sus palabras involucrar al lector en la historia.

*

Resulta útil e interesante acostumbrarse a describir cuadros o fotografías. No sólo por el reto de obtener una copia escrita de una imagen sino para aprender el arte de la composición.

*

¡Qué difícil la tarea de los etnólogos de culturas remotas! ¿Cómo nombrar lo desconocido sin traicionar su identidad local?, ¿cómo describir lo autóctono sin echar mano de vocabularios foráneos?

*

Al igual que el fotógrafo busca el mejor ángulo, el escritor de descripciones necesita encontrar un detalle esencial. Fotógrafo y escritor persiguen lo oculto en lo evidente.

Sobre la descripción (I)

06 jueves Mar 2014

Posted by fernandovasquezrodriguez in Aforismos

≈ 18 comentarios

Bodegón con accesorios de caza del pintor holandés Willem van Aelst

«Bodegón con accesorios de caza» del pintor holandés Willem van Aelst

El que describe  es, en verdad, un miniaturista. Pero no por reproducir a escala una realidad sino por su prolija exactitud.

*

Describir es pintar con palabras. Allí, un objeto: los sustantivos; allá, un ambiente: el adverbio. Al fondo, un colorido: los adjetivos.

*

Cuando alguien nos dice que describamos algo con “lujo de detalles” lo que nos advierte es de no caer en lo superfluo y más bien que lo hagamos con desmedida y deslumbrante minuciosidad.

*

El escritor de descripciones es un policía de la realidad: “¡A ver, objeto, muéstreme sus signos de identidad!”.

*

Hay descripciones que son cuadros impresionistas: de tanto amor por el detalle se va perdiendo la preocupación por el conjunto.

*

El que describe hace las mismas preguntas de un detective criminalista: ¿Cómo es?, ¿dónde está ubicado?, ¿qué señales particulares tiene?, ¿cómo es su color?, ¿presenta signos de maltrato o violencia?

*

Quien describe un objeto lo convierte en un personaje dramático. Lo dibuja para ser representado. El que describe objetos redacta pequeñas obras de teatro.

*

Hay dos escuelas en el arte de la descripción: los de estilo deductivo y los seguidores del movimiento inductivo. O bien se va del conjunto a los detalles o se comienza en los detalles hasta dar cuenta del conjunto.

*

Observar primero, seleccionar luego, organizar después: esta es la fórmula de las buenas descripciones.

*

La retórica ha previsto una gama de posibilidades para la descripción: etopeya, si se describen la virtudes de una persona; prosopografía, si es un recuento de los rasgos físicos de un personaje. Pero es la hipotiposis ―esa que da los pormenores precisos― la única que puede usarse como evidencia en un proceso judicial.

*

“Quiero que me des la evidencia de una ausencia”, dice el lector al autor de descripciones. El escritor le responde: “Seré fidedigno, pero necesito de ti que leas con viva imaginación”.

*

Los objetos esconden en sus rasgos evidentes la verdadera fisonomía de su esencia. Describirlos es develar el envés de lo tangible y manifiesto.

*

El científico hace descripciones buscando exactitudes; el literato, anhela comunicar además una emoción.

*

El que hace una descripción aspira a que su obra sea como el testimonio fidedigno de un testigo presencial.

*

Los objetos van perdiendo la riqueza de sus minucias en la misma medida en que se tornan cotidianos. Al describirlos recuperan, de alguna manera, su valía y su novedad.

*

Los adverbios son para el que describe lo que la perspectiva para el pintor: un útil para el manejo de distancias.

*

La hipotiposis es una forma del sistema Braille. Se trata de convertir lo abstracto de las cosas en un lenguaje legible a los sentidos.

*

La descriptiva de los geómetras confirma que los objetos tienen más de una cara. El que los describe, en consecuencia, debería hacer suyo este vocabulario: vista inferior, posterior, lateral, frontal o alzado, superior o planta.

*

Los maestros de la descripción japonesa han seguido siempre estos dos principios: precisión en los pormenores y una intensa claridad.

*

No basta con enumerar las partes de un objeto. Lo importante en una descripción es presentar los detalles en una unidad articulada. Las buenas descripciones siguen este principio gestáltico: el todo es más que la suma de las partes.

*

A quien hace una descripción se le exige caracterizar los pormenores y distinguir con claridad las cualidades. En este sentido, se asemeja al naturalista que descubre una nueva especie.

*

La descripción puede ir desde el inventario hasta el retrato. El que describe, entonces, se mueve en la gama que empieza en el reseñar y calificar y se extiende hasta el explicar y representar.

*

El que describe pinta o representa. Cuando describe: delinea, figura, traza; cuando representa: compone, personifica, testimonia.

*

El lexicógrafo es un maestro de la descripción. Pero sus definiciones, que consisten en determinar los límites de una palabra, deben por regla omitir las emociones y la subjetividad.

*

El escritor experto sabe que la descripción es una aliada de la narración; y que el detenimiento momentáneo al que somete a la acción es una de las estrategias favoritas para aumentar la intriga en el relato.

*

Nuestra pobreza de vocablos para describir las cosas ―y la dificultad para lograrlo― amerita recordar los consejos del gran poeta Lucrecio: “pasa en vela las noches, buscando las palabras y los versos para inundar la mente del lector de una brillante luz con la que él pueda escudriñar hasta el fondo de las cosas más ocultas”.

*

Un fenomenólogo es un filósofo de la descripción. Su labor consiste en purificar los hechos o los objetos hasta dejarlos en su pura esencia.

*

Los seres humanos van donde el pintor a que les haga su retrato; las cosas, posan ante él para obtener su más precisa naturaleza muerta.

← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Entradas recientes

  • Las caídas de Altazor de Vicente Huidobro
  • Simplismo de lo político en las campañas presidenciales
  • Los poetas premios Nobel hablan de su oficio
  • Un libro sobre la urgencia y relevancia de la escucha
  • La visita de la señora Soledad

Categorías

  • Aforismos
  • Alegorías
  • Apólogos
  • APRENDER A ESCRIBIR
  • Cartas
  • Comentarios
  • Conferencias
  • Crónicas
  • Cuentos
  • Del diario
  • Diálogos
  • Ensayos
  • Entrevistas
  • Fábulas
  • Homenajes
  • INVESTIGACIÓN
  • LECTURA
  • Libretos
  • Libros
  • Novelas
  • OFICIO DOCENTE
  • Pasatiempos
  • Poemas
  • Reseñas
  • Semiótica
  • Soliloquios

Archivos

  • 2026
  • 2025
  • 2024
  • 2023
  • 2022
  • 2021
  • 2020
  • 2019
  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012

Enlaces

  • "Citizen semiotic: aproximaciones a una poética del espacio"
  • "Navegar en el río con saber de marinero"
  • "El significado preciso"
  • "Didáctica del ensayo"
  • "Tensiones en el cuidado de la palabra"
  • "La escritura y su utilidad en la docencia"
  • "Avatares. Analogías en búsqueda de la comprensión del ser maestro"
  • ADQUIRIR MIS LIBROS
  • "!El lobo!, !viene el lobo!: alcances de la narrativa en la educación"
  • "Elementos para una lectura del libro álbum"
  • "La didáctica de la oralidad"
  • "El oficio de escribir visto desde adentro"
  • “De lectores, leedores y otras consideraciones sobre las prácticas de lectura en la educación superior”
  • "El libreto de radio: una artesanía recuperable"
  • "Las premisas de Frankenstein: 30 fragmentos para entender la posmodernidad"
  • "La semiótica: una ciencia explicativa para comprender los signos de la cultura"
  • "La semiosis-hermenéutica una propuesta de crítica literaria".
  • "Entre líneas: la mirada del escritor"

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Únete a otros 1.005 suscriptores

 

Cargando comentarios...